HONDURAS.- Las barricadas en barrios y colonias: una fuerza necesaria en la lucha contra el fraude electoral y la reelección

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Por Horacio Villegas

Actualmente la lucha de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura se ha condensado en algunas movilizaciones en la capital, lo que ha dado consecución, en cierto sentido, a la manifestación del descontento de la población hacia las fraudulentas elecciones.

Pero en los hechos recientes han sido los núcleos barriales los que han asumido, desde sus espacios habituales, la toma de carreteras que dirigen a los distintos puntos económicos del país. Desde el 29 de noviembre se ha venido dando este fenómeno de la organización espontánea de los barrios en contra del fraude.

Ha sido extensa la brecha desde los primeros días de crisis hasta el momento, más de diez días han pasado y la oposición no tuvo la política acertada de convocar a un Paro Nacional en el momento adecuado. En cambio, las bases vivas de los barrios y colonias, tuvieron el suficiente descontento para dar rienda a tan necesaria acción.

En las acciones planteadas el día de ayer, se tuvo a consideración la toma indefinida de las carreteras de Tegucigalpa, Comayagua, Progreso, Choluteca, y otras ciudades no menos importantes. Con estas acciones significativas se estaba dando por sentado el paro a nivel nacional; pero no tardaron en reprimir los militares, quienes desalojaron las barricadas de colonias como el Hato de En medio, y Villa Nueva, entre otros.

Los líderes de la Alianza se han tardado en llamar a acciones más fuertes

Recientemente el líder del partido Libertad y Refundación (LIBRE), Manuel Zelaya, se refirió al tema del paro nacional en términos muy timoratos y sin involucramiento alguno:

“El paro nacional, auto convocado por jóvenes para mañana, lo valoramos por su lucha contra el FRAUDE y nos gustaría apoyarles para próximas JORNADAS si alguien se comunica con nosotros, para COORDINAR con líderes de la ALIANZA.”

La Alianza de Oposición no ha podido adaptarse a las medidas fuertes y decisivas que la premura del momento ha puesto en su rango de alcance y conducción. Esto viene a confirmar de una vez por todas, el carácter negociador y pactista que refleja la imagen de Zelaya; quien no ha podido inclinarse a los métodos de conducción más fuertes y contundentes como lo es el Paro Nacional.

Las mismas características han moldeado la extraña figura de Salvador Nasralla, pues tampoco ha expresado su contundente participación en las tomas de carreteras en el país. Parece ser que la fórmula de negociación palaciega es la única vía que nos han presentado estos “ingeniosos” líderes de la Oposición.

Es evidente que las personas encargadas de toda la organización en los barrios, ha podido entender más a cabalidad los métodos a emplear en este momento: la toma indefinida de las carreteras. En la encrucijada que nos encontramos actualmente, no es posible desaprovechar las fuerzas vivas que se están despertando en cada rincón del país; la gente clama a gritos una mejor conducción política en esta crisis.

La aparente separación de Manuel Zelaya de la política interna de la Alianza de Oposición

El sábado 9 de diciembre, Manuel Zelaya lanzó una emotiva carta en donde expresaba su alejamiento político del candidato presidencial de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla; esta acción de repliegue que Mel Zelaya anunció, tiene, como motivo principal, según lo expresa en la carta, las distintas políticas que la OEA está estableciendo en torno a las elecciones: como la preferencia que tienen hacia el candidato ilegal del partido nacional, Juan Orlando Hernández; además por considerar a Manuel Zelaya un ferviente seguidor del chavismo y el socialismo del siglo XXI.

“Me dirijo a ustedes en apego a la verdad, para comunicarles que voceros de la OEA (Estados Unidos de América) han recomendado al Candidato y presidente electo, Salvador César Nasralla, ‘se desvincule por completo del ex presidente Zelaya pues éste es chavista y pregona el Socialismo Democrático’”.

Esta tan emotiva carta, en donde se muestra la capitulación de Manuel Zelaya a la dirigencia de la Alianza de Oposición, no es otra cosa que la misma insistencia y confianza ciega en los últimos veredictos de los Estados Unidos de Norte América. Es estar, ni más ni menos, a la espera de una decisión tomada allá en el Norte.

La Alianza de Oposición ha tenido a sus anchas, el poder de convocatoria de miles de hondureños dispuestos a emprender acciones de protestas enormes y provechosas. Pero al parecer sus líderes prefieren enternecerse con discusiones estériles en el despacho de la OEA. No es posible que esta situación se siga alargando, pues el mes de diciembre trae siempre consigo distracciones que dejarán en el cálido refugio de sus casas a los hondureños que hoy esperan acciones reales.

Indecisión y acomodamiento de los líderes de la Alianza de Oposición

El manejo y orientación de un pueblo enardecido y lleno de estímulo de cambio por medio de las acciones concretas, ha dejado en el borde de la desesperación e indecisión a los líderes burgueses y acomodados –a los lineamientos de la OEA– de la Alianza. Ayer 12 de diciembre, Nasralla se dirigió a la sede de esta lacaya organización, a manifestar su denuncia del fraude electoral; así lo narran algunos periódicos:

“Estas pruebas estarían siendo evaluadas por el equipo de trabajo de la Organización de Estados Americanos en los próximos días, por lo que La Alianza de Oposición Contra la Dictadura y el pueblo Hondureños esperamos pronta respuesta.” (Libertad Digital, 12 de diciembre de 2017)

El aliento llamativo de la retórica y denuncias no es suficiente a la hora de decidir una acción esencialmente comprometida y llena de peligro, como lo puede ser la paralización entera del país. Los días pasan, la esperanza de las personas se extingue poco a poco, mientras seguimos esperando una verdadera convocatoria que fulmine a este gobierno cachureco.

Más motivos para enfrentar a este gobierno corrupto

Ya es repetitivo, lamentablemente, el tema de la corrupción en nuestros países centroamericanos; incluso ha invadido tanto este tema, que provocó el alzamiento de la juventud indignada en movilizaciones bien concurridas en todo el país. Producto del descontento de la población que exigía el cese de este fenómeno que colapsó instituciones como el Seguro Social, surgió la “Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras” (MACCIH); además se volvió notable la actuación de otras instituciones como el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA).

El Partido Nacional se ha caracterizado, en estos largos y horrorosos ocho años de gobierno que lleva, por constituir una red de delincuencia dentro de la mayoría –sino todas– las instituciones del Estado. Sus militantes más fanáticos están embarrados en los escándalos de corrupción más hondos que ha sufrido este país desde quizá hace un siglo: Mario Zelaya con el saqueo al Seguro Social, Ricardo Álvarez con su Trans-Metro, David Chávez quien también metió mano con ONGs fantasmas para saquear el erario público, etcétera, etcétera, etcétera. Según la opinión pública ya es más que notorio el papel de corrupto que JOH ha tenido en estos momentos.

“Queda al descubierto como el Partido Nacional y Juan Orlando Hernández crean redes de sobornos en el congreso nacional es por esto que se quieren imponer a través del fraude.” (Libertad Digital, 11 de diciembre de 2017)

Hoy la gota que derramó el vaso, es el vínculo directo que tuvo Juan Orlando Hernández, en la compra de seis diputados del Congreso Nacional, quienes estuvieron a favor de una Corte Suprema de Justicia impuesta por él. Dichos diputados son todos miembros del partido “Vamos”. El camino sigue abonándose de motivos suficientes para sacar a este gobierno corrupto y corroído.

¿Qué hacer entre tanta indecisión y poca sagacidad política de parte de la Alianza de Oposición?

El plazo para que todo el proceso electoral finalice es el 26 de diciembre. Trece días a partir de hoy. Este corto tiempo exige la toma rápida de decisiones de parte de la Alianza de Oposición. El acompañamiento de miles de personas en las movilizaciones que éstos han convocado, demuestra que la gente es todavía susceptible al seguimiento de la lucha; aunque desde el 2 de diciembre en adelante la situación pudo tornarse en algo más aprovechable como la paralización del país.

Hoy todo apunta a que las maniobras tardías de Manuel Zelaya y Cia, al convocar a un Paro Nacional el viernes 15 de diciembre, pudieran terminar en varias situaciones difíciles de prever y asegurar: que por un lado no resulte el método de las tomas indefinidas de las carreteras debido al poco acompañamiento de las gentes, lo que provocaría el ascenso seguro de JOH de nuevo al gobierno; y por otro, que se pueda desestabilizar la dinámica en las carreteras producto del Paro Nacional, lo que supondría un nuevo panorama político, que habrá que desvelar.

Nuestro apoyo desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA), es a las bases de todas las células barriales que se han disputado el control de las carreteras con la policía y el ejército hondureño. Creemos que desde estos núcleos se puede iniciar una seria discusión, que involucre además de los métodos de lucha, el intercambio de opiniones políticas, y seguimiento de la crisis. Es momento de oponer posturas claras y acciones concretas a la débil e indecisa conducción de estos líderes viciados de acomodamiento y excesivas arengas, propias de la herencia liberal en nuestros países centroamericanos.

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