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19 de Julio de 1979: el inicio de la revolución en Centroamérica

La entrada triunfal de las columnas guerrilleras a Managua, el 19 de Julio de 1979, fue la culminación de la victoriosa insurrección de las masas populares en las principales ciudades de Nicaragua. El aparato represivo del somocismo fue desmantelado, la rendición de la Guardia Nacional no evitó su completa destrucción.

 

La situación revolucionaria que existía en Nicaragua se extendió y generalizó a toda Centroamérica, aunque con ritmos desiguales y contradictorios en cada país. El desarrollo de la corta pero intensa guerra civil (1977-1979) y el posterior triunfo de la insurrección popular sobre el somocismo, colocó al descubierto los profundos nexos económicos, políticos, militares, culturales, raciales, etc., que existen entre los diferentes países centroamericanos. El triunfo revolucionario en Nicaragua estimuló el ascenso revolucionario de las grandes masas oprimidas de Centroamérica, introduciendo una honda crisis en los gobiernos burgueses pro imperialistas del área.

A pocas semanas de la victoria revolucionarla en Nicaragua, el 15 de Octubre de 1979, el Ejército y las 14 familias de la oligarquía salvadoreña organizaron un golpe de Estado contra el gobierno del General Carlos Humberto Romero, instaurando la mal llamada Junta Revolucionaria de Gobierno (JRG) presidida por los coroneles Jaime Abdul Gutiérrez Avendaño, Adolfo Arnoldo Majano y otros civiles. Este golpe de Estado era una maniobra preventiva para contener el poderoso ascenso obrero, popular y estudiantil en El Salvador, así como el crecimiento vertiginoso de las guerrillas.

Pero la situación revolucionaria en El Salvador era incontenible. El 9 de enero de 1980, se conformó una segunda Junta de Gobierno, con sectores más representativos de la clase media descontenta, pero tampoco funcionó. El ejército y la oligarquía salvadoreña iniciaron una matanza contra las organizaciones de masas dirigidas por las guerrillas.

Siguiendo el ejemplo de la unidad sandinista en Nicaragua, las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la Resistencia Nacional (RN), el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC) y el Partido Comunista Salvadoreño (PCS), conformaron el 10 de Octubre de 1980 el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), iniciándose la guerra civil después del fracaso de la ofensiva final en 1981.

En Guatemala, 7 de febrero de 1982, siguiendo el ejemplo de Nicaragua y El Salvador, la guerrilla guatemalteca, de larga tradición de combate, constituyó la Unidad Nacional Revolucionaria Guatemalteca (URNG), conformada por la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP).

La situación revolucionaria se extendía y generalizaba en toda Centroamérica, pero el imperialismo no se quedó de brazos cruzados. Comenzó a armar y fortalecer a los ejércitos donde había guerrillas e inició paralelamente reformas políticas de los regímenes dictatoriales, para contener el ascenso de masas y el avance militar de las guerrillas.

En Honduras, convertida en una enorme base militar de ataque contra Nicaragua, los militares convocaron a Asamblea Nacional Constituyente en 1980 que entregó el poder al Partido Liberal. En El Salvador, en 1983, en medio de la guerra civil, los militares también convocaron a Asamblea Nacional Constituyente, que devolvió formalmente el poder a los civiles. En Guatemala, en 1985, los militares convocaron a Asamblea Nacional Constituyente que devolvió el poder a los civiles.

En Costa Rica, no era necesario hacer ese maquillaje democrático, porque se había logrado mantener como ejemplo de la democracia burguesa.

Para hacer retroceder a Nicaragua, el imperialismo montó y financió el ejército de la contra, que por errores de la conducción sandinista, logró implantarse entre el campesinado y los indígenas.

El 19 de Julio de 1979 se inició la revolución en Nicaragua y se extendió rápidamente a toda Centroamérica. El gran error de los revolucionarios de la época fue que, mientras el imperialismo norteamericano y las oligarquías tenían una política de ataque para toda la región, el FSLN, el FMLN y la URNG se negaron a unir fuerzas para iniciar la lucha por la reunificación de Centroamérica. Lo que la revolución hacía en los hechos, estas direcciones se negaba a hacerlo en la práctica. Cada quien peleó a la defensiva en su propio patio, mientras el imperialismo si tenía una política articulada para toda la región.

Debemos de sacar las conclusiones correctas de semejante enseñanza de la historia.

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