Género

Por: Josefina Arguello

El pasado mes de marzo el astro de la música pop latina Ricky Martín hizo pública su preferencia sexual, nada nuevo para algunos, una decepción total para quienes consideraban que era heterosexual, aún más después de haber tenido dos hijos. Se han difundidos rumores sobre la declaración del cantante y hay quienes sostienen que se vio obligado a hacerlo porque éste estaba sufriendo extorsión por cinco millones de dólares que si no lo hacía, darían a conocer su verdadera situación. Si esto es verdadero o falso el tiempo lo dirá.

Obviando la figura pública de este puertorriqueño que a muy temprana edad gozaba de la fama desde sus inicios en el grupo menudo, es un hecho que todavía en este siglo las personas con preferencias sexuales “distintas” todavía sufren de discriminación, en el ámbito familiar, social y laboral. La homosexualidad, entiéndase de hombres y mujeres, todavía no es aceptada socialmente.

Los homosexuales viven un dilema interno que les lleva, en la mayoría de los casos, a enclaustrarlos a una vida de frustraciones, soledades y abusos hacia sí mismos. Es deprimente ver a nuestras “divas” prostituirse, degradarse y perderse en el mundo de las drogas, el alcohol y la promiscuidad sexual. Así lo confirmaba el gran escritor norteamericano autor entre otros libros Música para Camaleones, Truman Capote “Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio”.

Sin embargo, muchos de ellos logran ser universalmente exitosos, principalmente en el campo de las artes, aunque el gran Alejandro Magno se distinguió por ser un gran militar y batallaba a la par de su amado Hefestión, en la Ilíada de Homero, hay una sugestión amorosa entre los grandes héroes Aquiles y Patroclo también compañeros de armas. En el mundo antiguo y en diferentes culturas la homosexualidad era aceptada como una práctica normal. En la cultura griega, se decía que el Eros solo era el amor carnal entre hombres y mujeres el cual tenía fines de procreación pero el amor verdadero el Filius era entre los hombres. En tribus africanas el inicio sexual de un joven tiene que estar bajo la tutela de un hombre mayor con quien sostiene sus primeros encuentros sexuales.

Pero el mundo fue cambiando y cuando el matrimonio fue institucionalizado por los estados y las iglesias, las prácticas homosexuales empezaron a verse como pecaminosas y contra natura. De manera tal que la homosexualidad pasó a ser una práctica en las catacumbas del anonimato, la doble moral y sobre todo en la desdicha de aparentar lo que no se es. Esta doble moral ha sido una de las razones por las que algunos homosexuales han tenido que acudir a ocultar su verdadera inclinación y realizar ante la opinión pública matrimonios de apariencias o tienen una práctica bisexual tanto con hombres y mujeres.

Todavía se realizan estudios científicos sobre la homosexualidad, si realmente es hormonal, si es psicológico o simplemente los homosexuales son personas que han sido abusadas en su niñez y a raíz de ese abuso existe una confusión de preferencias sexuales. No obstante, muchos científicos entre ellos el Inglés D.J. West ha sostenido que el origen de la homosexualidad se debe a tres factores, uno hormonal, el otro la Intersexualidad y el último achacado a la herencia. Sin embargo estas teorías han sido puestas en tela de duda puesto que al hacer pruebas con homosexuales estos no presentan mayores hormonas femeninas como lo han querido demostrar West.

Freud, al respecto, comenta en su obra De la transformación de los instintos que en el varón homosexual, la más completa masculinidad mental puede a veces combinarse con la total inversión sexual, entendiendo por masculinidad mental rasgos como el valor, el espíritu de aventura y experimentación, y la dignidad. Pero en su obra posterior Una introducción al narcisismo, elabora una teoría según la cual el varón homosexual empezaría una efímera fijación materna, para finalmente identificarse él mismo como mujer. Si el objeto de sus deseos pasa a ser un joven, es porque su madre lo amó a él, que era un joven. O porque él querría que su madre lo hubiese amado así. En fin de cuentas, el objeto de su deseo sexual es su propia imagen.

Para Freud entonces tanto el mito de Edipo como el de Narciso son componentes del conflicto original que da origen a la homosexualidad. Pero de todas las observaciones de Freud sobre la homosexualidad, ésta ha sido la más atacada, objetándosele principalmente que los homosexuales cuya identificación es altamente femenina sienten como deseo sexual a tipos muy masculinos, o de edad pronunciadamente mayor.

De todo esto se puede deducir que la heterosexualidad y la homosexualidad, en todos los casos, sea el individuo de constitución física normal o no, son actividades adquiridas a través de un condicionamiento psicológico, y no predeterminados por factores externos.

Los homosexuales han luchado por tener una fuerte presencia ante los organismos defensores de derechos humanos para que se les garanticen sus derechos como minoría discriminada. Muchos han logrado tener puestos de importancia dentro de la política como el icono gay Harvey Milk, concejal del ayuntamiento  de San Francisco en los años 70,  Fernando Grande, juez de audiencia nacional en España quien en el 2005 se casó con su compañero y el gobernador de New Jersey Jim Mcgreevey. En algunos países como España, Bélgica, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal y algunos estados de Estados Unidos han legalizado el matrimonio entre homosexuales y algunos le otorgan el derecho de adopción de hijos.

Las operaciones para cambio de sexo que décadas atrás eran rumores y a muchos les parecía imposible de lograr hoy es una intervención quirúrgica más y son muchos los que han hecho cambio de sexo, pero en materia legal algunos países no cuentan con ese marco jurídico que permita el nuevo registro de un ciudadano pase a ser ciudadana o viceversa.

Tenemos que reconocer que la valentía que se enfrentan los homosexuales primero de aceptar que son distintos y pese al rechazo ellos quieren tener un espacio en el mundo y destacarse en distintas profesiones, trascender para la posteridad como muchos lo han logrado, no por su condición homosexual sino porque esta condición oculta, este rechazo los empuja a ser notables.

Debido a la valiente declaración del actor norteamericano Rock Hudson, que en los años 80 se presentó como uno de los primeros caso de SIDA, nos dimos cuenta que esta enfermedad existía y el movimiento gay a nivel mundial tomó conciencia de la enfermedad y sí al inicio el SIDA tenía estadísticas más altas en grupos homosexuales, hoy en día las cifras disminuyeron, son el grupo que mayor protección utilizan y son quienes están más informados sobre la enfermedad.

Sin el coraje de estos hombres y mujeres que lo único que piden es ser aprobados, no tendríamos los hermosos desnudos de Miguel Ángel en la capilla Sixtina, los visionarios inventos de Leonardo da Vinci, ni filosofado con Aristóteles o Sócrates, la original música de Elton John y Freddy Mercuri, ni los hermosos diseños de Gianni Versace, ni los eternos compases de Tchaikovsky, los adoloridos versos de Federico García Lorca al torero Ignacio Mejía Sánchez, ni los cuadros de Frida Kahlo, ni las fenomenales novelas de Marcel Proust, ni las inmortales obras dramáticas de Shakespeare, ni hubiésemos bailado “living la vida loca” con el boricua Ricky Martín.

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