SOCIALISMO.- A 100 años de la revolución Rusa: ¿Serán posibles nuevas revoluciones clásicas?

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Por José René Tamariz

El triunfo de la revolución socialista rusa en octubre del año 1917 divide la historia de la humanidad en un antes y un después. El marxismo y el socialismo dejaron de ser solamente teoría, caracterizadas por muchos como utopía, para convertirse de posible en real: surgió el primer país en el mundo gobernado por los trabajadores, liderado por un partido revolucionario socialista, el partido bolchevique, que destruyó la estructura económica y política del capitalismo para dar inicio a la construcción de una nueva sociedad, la socialista, inédita en la historia de la humanidad. Surgía la primera sociedad post-capitalista. A cien años de celebrarse la victoria de la revolución rusa queremos hacer un homenaje, extrayendo de sus experiencias las características y tratar de analizar las posibilidades reales de que surjan y se realicen ese tipo de revolución clásica en algunos países. A continuación, enumeramos algunas de esas características para contribuir al desarrollo de alternativas revolucionarias.

1.- La revolución rusa de octubre del año 1917 es sin duda alguna el producto de las dos revoluciones anteriores, la revolución derrotada del año 1905 y de la revolución victoriosa, derrocamiento de la monarquía zarista, de febrero de 1917. Refiriéndose a la revolución de 1905, Lenin sostiene que “… La peculiaridad de la revolución rusa estriba precisamente en que, por contenido social, fue una revolución democrático-burguesa, mientras que, por sus medios de lucha, fue una revolución proletaria. Fue democrático-burguesa, puesto que el objetivo inmediato que se proponía, y que podía alcanzar directamente con sus propias fuerzas, era la república democrática, la jornada de 8 horas y la confiscación de los inmensos latifundios de la nobleza… La revolución rusa fue a la vez una revolución proletaria, no sólo por ser el proletariado su fuerza dirigente, la vanguardia del movimiento, sino también porque el medio específicamente proletario de lucha, la huelga, fue el medio principal para poner en movimiento a las masas y el fenómeno más característico del desarrollo, en oleadas sucesivas, de los acontecimientos decisivos”. (Lenin, 1917: 811).  El destacamento de vanguardia del proletariado en esta revolución fueron los trabajadores metalúrgicos. Es importante destacar que en esta primera revolución rusa se formaron la inédita y celebre organización de masas conocidas como los Soviets de diputados obreros o asambleas de delegados de todas las fábricas. Organismos que se convirtieron en instrumentos de la huelga general, órganos de insurrecciones y de lucha por el poder político, los cuales en varias ciudades de Rusia jugaron un rol de gobierno provisional revolucionario.

De igual forma la revolución de febrero del año 1917 es una revolución democrático-burguesa por su contenido social-político, el derrocamiento de la monarquía zarista, y una revolución proletaria por sus métodos de lucha y porque el proletariado fue la dirección del movimiento revolucionario. Según Trotsky “Es evidente, pues, que la Revolución de Febrero empezó desde abajo, venciendo la resistencia de las propias organizaciones revolucionarias; con la particularidad de que esta espontánea iniciativa corrió a cargo de la parte más oprimida y cohibida del proletariado: las obreras del ramo textil… Las colas estacionadas a la puerta de las panaderías cada vez mayores, se encargaron de dar el último empujón. El día 23 se declararon en huelga cerca de 90.000 obreras y obreros… El movimiento se inició en la barriada fabril de Viborg, desde donde se propagó a los barrios de Petersburgo… Manifestaciones de mujeres en que figuraban solamente obreras se dirigían en masa a la Duma municipal pidiendo pan. Era como pedir peras al olmo… El Día de la Mujer transcurrió con éxito, con entusiasmo y sin víctimas…”. (Trotsky, 1982: 106). El día 24 el movimiento huelguístico se extiende a la mitad de los trabajadores industriales de Petrogrado. El día 25 el movimiento crece aún más hasta alcanzar a unos 240.000 trabajadores. El día 26 es domingo, pero el movimiento continúa. Sin embargo, el día 27 se generaliza la huelga, las movilizaciones callejeras; se producen sublevaciones de soldados de diferente en regimientos, que se adhieren a la insurrección en curso. La revolución de febrero es dirigida por “los obreros conscientes, templados y educados principalmente por el partido de Lenin…”. (Ídem). Triunfa la insurrección de febrero, pero contradictoriamente el poder pasa a manos de la burguesía, apoyada por los reformistas, mencheviques y socialrevolucionarios.

Asimismo, la revolución rusa de febrero era parte de la revolución socialista internacional, ya que su triunfo ya que esta revolución ponía a “… la orden del día, como tarea estratégica, hacer una revolución socialista nacional e internacional, en la medida en que los explotadores seguirían en la misma condición si el proceso revolucionario se detenía en las fronteras nacionales, es decir si seguía existiendo un poder burgués”. (Moreno, 1987: 35)

2.- Las condiciones sociales, políticas y económicas, en las que se produce la revolución de octubre, fueron peculiares en la Rusia zarista. Rusia era parte de la Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia) en la primera guerra mundial. La participación de la monarquía zarista en esta guerra imperialista, la continúo asumiendo como suya el régimen que asumió el poder después del derrocamiento del zar Nicolás II. Cuenta Trotsky que “El ejército ruso experimentó en la guerra un número de muertos superior al de ninguna de las demás naciones que tomaron parte en la matanza; sus víctimas ascendieron a dos millones y medio de muertos, o sea el 40% de las pérdidas sufridas por todos los ejércitos aliados juntos…”. (Trotsky, 1982: 29). Millones de campesinos fueron reclutados al ejército para ir a combatir y morir en las trincheras. Esa gran cantidad de muertos, más la crisis económica, desabastecimiento y otros graves problemas generados por la participación de Rusia en esta guerra imperialista generan las condiciones objetivas y materiales para la revolución de febrero y octubre.

Ni en el campo ni en la ciudad creían en el triunfo de la guerra imperialista por parte de Rusia. Más bien el desgaste y agotamiento del país, las muertes de millones en la guerra y otras calamidades provocadas por la guerra fueron el caldo de cultivo para las revoluciones de febrero y octubre. Entonces, estas dos revoluciones se producen en condiciones de guerra, no en condiciones pacificas como se produjo la primera revolución en 1905.

3.-  Los Soviets y la dualidad de poderes. Estos organismos de lucha y poder, los Soviets, son característicos de las revoluciones rusas. Estos eran organizaciones de masas en donde, principal y esencialmente, el proletariado industrial era mayoría y ejercía las funciones de control y poder en diversas zonas y lugares. Estos organismos durante las tres revoluciones jugaron un rol y papel determinante. Trotsky, refiriéndose a la dualidad de poderes establecido durante la revolución de febrero señala que “La característica fundamental semi fantástica de la revolución rusa, que condujo en un principio a la paradoja de la dualidad de poderes y al poder dual efectivo que le impidió luego resolverse en provecho de la burguesía, consiste en la madurez inmensamente mayor del proletariado ruso si se le compara con las masas urbanas de las antiguas revoluciones. Pues la cuestión estaba planteada así: o la burguesía se apoderaba realmente del viejo aparato del Estado, poniéndolo al servicio de sus fines, en cuyo caso los soviets tendrían que retirarse por el foro, o éstos se convierten en la base del nuevo Estado, liquidando no sólo el viejo aparato político, sino con el régimen de predominio de las clases a cuyo servicio se hallaba éste”. (Ídem).

Sin embargo, no hay que hacer fetichismo organizativo sobre este tipo de organización de masas. Estos no pueden convertirse en un “principio organizativo” para toda revolución y momento revolucionario. Es posible que esos tipos de organismos no surjan en procesos revolucionarios y sin embargo pueden triunfar revoluciones, teniendo como organismos de poder otros tipos de organizaciones obreras. Es importante señalar que, durante las jornadas de julio en Rusia, Lenin encabezó una lucha “… contra el fetichismo sovietista… como en Julio los soviets dirigidos por los socialistas revolucionarios y mencheviques se tomaron en organismos que impulsaban francamente a los soldados a la ofensiva y a la persecución contra los bolcheviques, podía y debía buscarse otros caminos al movimiento revolucionario de las masas obreras. Lenin indicaba los comités de fábrica como organismos de lucha por el poder”. (Moreno, 2003: 100). No obstante, lo anterior, al final los bolchevique terminan siendo mayoría dentro de los soviets y junto con ellos, toman el poder en octubre de 1917.

4.- El proletariado ruso. Los trabajadores, aunque minoría dentro de algunas clases sociales y el país, como se puede observar de los párrafos anteriores, jugó un rol de vanguardia en las tres revoluciones rusa de 1905, febrero de 1917 y octubre de 1917.  El número de trabajadores era más de un millón y medio en 1905 a unos dos millones en 1917. De acuerdo con Trotsky “El proletariado ruso había de dar sus primeros pasos bajo las condiciones políticas de un Estado despótico. Las huelgas ilegales, las organizaciones subterráneas, las proclamas clandestinas, las manifestaciones en las calles, los choques con la policía y las tropas del ejército: tal fue su escuela, fruto del cruce de las condiciones del capitalismo que se desarrollaba rápidamente y el absolutismo que iba evacuando poco a poco sus posiciones. El apelotonamiento de los obreros en fábricas gigantescas, el carácter concentrado del yugo del Estado y, finalmente, el ardor combativo de un proletariado joven y lozano, hicieron que las huelgas políticas, tan raras en Occidente, se convirtiesen allí en un método fundamental de lucha…”. (Ídem). Tanto las condiciones impuestas por el Estado monárquico como lo concentrado del proletariado en grandes fábricas, así como su escuela de aprendizaje forjaron a un proletariado ruso altamente combativo.

Sin embargo “La intrepidez revolucionaria del proletariado ruso no tenía su raíz exclusivamente en su seno. Y a su misma situación de minoría dentro del país indica que no hubiera podido dar a su movimiento tales proporciones, ni mucho menos ponerse al frente del Estado, no hubiese encontrado un poderoso punto de apoyo en lo hondo del pueblo. Este punto de apoyo se lo daba la cuestión agraria”. (Ídem). Entonces, para que se hiciera posible el triunfo de la revolución de octubre el nacimiento del Estado obrero en Rusia fue necesaria la conjunción de dos factores: “la guerra campesina, movimiento característico de los albores del desarrollo burgués, y el alzamiento proletario, el movimiento que señala el ocaso de la sociedad burguesa. Fruto de esta unión fue el año 1917”. (ídem).  

5.- El partido bolchevique. La existencia de este tipo de partido revolucionario socialista es el factor que, en última instancia, fue determinante para que se produjera el triunfo de la revolución rusa de octubre de 1917. Sin él, a pesar de la existencia de los demás factores y características de la revolución señalas más arriba, no hubiera sido posible la revolución socialista y el Estado soviético. Esta es una verdad harto conocida, aparentemente, pero es el factor que explica que no hayan triunfado la revolución alemana del año 1918, la revolución húngara de 1919 y otras como la española. En varias de esas revoluciones se dieron los factores y características de la revolución rusa, la existencia de soviets, situaciones revolucionarias y otras, pero no existía el factor de la dirección revolucionaria o bien ese factor era muy débil, tal fue el caso de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo en Alemania.

Posteriormente se han producido revoluciones similares a la revolución de febrero pero que han sido abortadas por sus direcciones reformistas y stalinistas. También se producen revoluciones triunfantes, acaudilladas por direcciones guerrilleras, como la China y cubana que expropiaron a la burguesía, pero que quedaron congeladas en ese proceso y que, actualmente, se transformaron en países capitalistas como el caso de China o se encuentran en franco retroceso hacia el capitalismo como es el caso cubano. Otras revoluciones triunfantes, como es el caso de la nicaragüense, destruyeron al ejército y Estado burgués, pero sus direcciones se dieron a la tarea de reconstruirlo y, por tanto, se constituyó en una revolución fracasada. En unas y otras, no han existido direcciones revolucionarias socialistas, de tipo o parecido al partido bolchevique y, entonces, por ende, han fracasado o han sido derrotadas.

6.- El ciclo de las revoluciones populares, tales como la china, cubana, nicaragüense y otras parecidas se cerraron. Se abrió un ciclo de procesos de lucha populares contra el capitalismo, en su forma neoliberal, que produjo movimientos de izquierda populistas, reformistas y progresistas, principalmente en América Latina, que produjeron los gobiernos del siglo XXI y de otras denominaciones, pero que actualmente se encuentran agotados, derrotados y en extinción. Este tipo de procesos políticos de lucha se ha cerrado como ciclo político.

Dada las condiciones actuales del capitalismo imperialista, de crisis económica persistente desde el año 2008, fecha en que se produce una gran recesión económica, desaceleración económica de China, caída permanente de los salarios en las metrópolis imperialista y otros países, el incremento continuo de la desigualdad social, potenciales conflictos comerciales entre naciones, por las políticas proteccionistas de los Estados Unidos, las posibilidades de conflictos militares entre la potencia imperialista en ascenso, China, con otras países e incluso, con los Estados Unidos, abren las posibilidades al surgimiento y desarrollo de partidos revolucionarios socialistas que tiendan a acaudillar nuevas revoluciones clásicas.

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