La primera vuelta electoral del 25 de junio en Guatemala tuvo un desenlace que causó sorpresa en todos los sectores involucrados. En primer lugar, a pesar de las inhibiciones de partidos y candidatos, de la implementación de trampas fraudulentas desde el poder, y de la altísima cantidad de votos nulos y abstenciones, el pueblo expresó su rechazo masivo contra las mafias en el gobierno, colocando a Bernardo Arévalo, candidato del Movimiento “Semilla”, un partido poco conocido y de reciente formación, en segundo lugar, garantizando con ello su participación en la segunda vuelta electoral.

La primera expresión del descontento popular fue el enorme porcentaje de votos nulos, un 17.39% de los votos emitidos (cerca de un millón) y un abstencionismo del 40% de los votantes registrados. La cantidad de votos nulos fue mayor que la que obtuvo el ganador del primer lugar, la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con un 15.86% de los votos. Como segunda expresión del descontento, el partido Movimiento Semilla, fue catapultado de un octavo lugar en las encuestas al segundo lugar con el 11.78%, pasando a competir en la segunda vuelta del próximo 20 de agosto, con la UNE.

Rechazo a las Mafias en el poder

Estas mafias representan los intereses de nuevos empresarios, militares y estructuras del crimen organizado que aprovechan los recursos del Estado, y una nube de funcionarios y políticos a su servicio, que se enriquecen ilícitamente en el ejercicio de sus cargos. Además, estas estructuras corruptas han iniciado un proceso de cambios antidemocráticos para afianzar su control sobre las instituciones del Estado, colocando a sus títeres en los tribunales de Justicia, el Ministerio Público, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte de Constitucionalidad (CC), la Universidad de San Carlos (USAC), la Procuraduría de los Derechos Humanos, y reclutando y comprando diputados en el Congreso para garantizar una aplanadora legislativa.

¿Qué intereses representa la UNE?

La UNE ya fue gobierno entre 2008 y 2012, con la presidencia de Álvaro Colom. La UNE se define como socialdemócrata y ha sido miembro de la Internacional Socialista, pero ha sufrido una constante evolución hacia la derecha. Durante el gobierno de Colom se impulsaron una serie de programas sociales, como la entrega de bolsas de alimentos, de transferencias monetarias condicionadas para las familias, comedores solidarios, becas, Escuelas Seguras, etc. Pero en el gobierno, al momento de querer implementar reformas más profundas en el agro y la economía, o reformar la estructura tributaria, Colom fue incapaz de enfrentar a la oligarquía y su programa reformista se desvaneció, cuando el Congreso las rechazó una tras otra.

Así, el gobierno de la UNE pasó sin pena ni gloria, habiendo sido continuación del modelo neocolonial y neoliberal. Quien ganó poder en estos años fue la esposa de Colom, Sandra Torres, quien tuvo a su cargo los programas sociales, consolidando una base clientelar alrededor de UNE, factor que le ha permitido sobrevivir como partido político. A partir de 2011, Torres aumentó su poder dentro de la UNE intentando postularse a la presidencia ese año, siendo rechazada legalmente su candidatura por haberse sido esposa del último presidente en funciones. En las elecciones de 2015 y 2019, Sandra Torres logró lanzar su candidatura, perdiendo ambas veces el balotaje. En septiembre de 2019 fue apresada bajo cargos de delitos electorales; esto terminó de marcar el giro a la derecha de Torres y su partido, pues pactó con el gobierno corrupto de Alejandro Giammattei para que el caso fuese desestimado, a cambio de los votos de los diputados de la UNE en el Congreso a favor de las propuestas del oficialismo. Torres logró el control total del partido después de obtener su libertad, lo que obligó a la salida de los miembros que provenían de los movimientos sociales, opuestos al nuevo giro de la UNE.

UNE se ha convertido, pues, en un partido subordinado y auxiliar de las mafias en el poder. No es una casualidad que, ante la segunda vuelta electoral, los partidos reaccionarios hayan cerrado filas, a regañadientes, alrededor de Sandra Torres.

Orígenes del Movimiento Semilla

El Movimiento Semilla tiene su origen en 2014, en un grupo de discusión y reflexión de intelectuales y profesionales; en septiembre de ese año lanzaron un manifiesto como Grupo Semilla, posicionándose ante la situación nacional. Durante las protestas de 2015 y la caída del gobierno del gobierno de Otto Perez Molina, del Partido Patriota, el grupo empezó a tomar protagonismo y en 2016 inició el proceso para transformarse legalmente en partido político, lográndolo en julio de 2018. En las elecciones de 2019 Semilla intentó postular a la presidencia a la prestigiosa exfiscal general Thelma Aldana, pero la Corte de Constitucionalidad impidió su postulación. Aunque sin candidatura presidencial, Semilla obtuvo siete diputaciones al Congreso, un diputado al Parlamento Centroamericano, 3 alcaldías, 7 concejales municipales, 5 síndicos municipales y varios suplentes.

El Movimiento Semilla, con su candidato presidencial Bernardo Arévalo, logró llegar al segundo lugar en la primera vuelta, captando el voto mayoritariamente urbano, sobre todo en la clase media metropolitana, con un discurso democrático, anticorrupción y pro justicia social. Los defensores del statu quo desde entonces han lanzado una andanada imparable de ataques para frenar el ascenso de Semilla. Al frente ha estado Sandra Torres, con un discurso ultraconservador, en alianza con las principales iglesias evangélicas, acusando a Semilla de estar contra los valores familiares, de promocionar la ideología de género y la agenda 2030, de promover el aborto, de tener una política confiscatoria, de ser comunista y otros disparates similares.

Los partidos de derecha intentaron anular las elecciones, solicitando un recuento de las actas electorales, en base a ciertos indicios de irregularidades en algunas de ellas, pero el resultado del recuento no alteró la votación del 25 de junio. Entonces entró en acción el Ministerio Público (MP) y la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), ahora en manos de conocidos agentes de las mafias en el poder, acusando a Semilla de anomalías en el proceso de su inscripción como partido, y utilizando a un juzgado para suspender la personería jurídica de Semilla. En vista de la ilegalidad de esta maniobra, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) decidió no obedecer la orden del juzgado y oficializó los resultados de la primera vuelta. La Corte de Constitucionalidad aceptó un amparo de Semilla para suspender la orden del juzgado, en aras de permitir el desarrollo de la segunda vuelta electoral, pero permitiendo al MP continuar con las investigaciones, lo que dio paso a una serie de allanamientos intimidatorios a las sedes de Semilla y del TSE.  

La única encuesta realizada hasta ahora, en torno a la segunda vuelta electoral, ubicó a Arévalo como candidato ganador, con el 63% del electorado a su favor, y a Torres con el 37% de la intención de voto. Semilla sigue capitalizando el voto urbano con un 45%, mientras que la UNE logró un 18%. En el interior, Arévalo tiene la preferencia del 43% de la intención de voto y Torres aumenta sus preferencias a un 30%.

El programa reformista pequeñoburgués de Semilla

Semilla no tiene un programa “progresista”, mucho menos anticapitalista. Ni siquiera contempla las reformas democráticas radicales propuestas por el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) o la coalición URNG/WINAQ en temas como derechos de los pueblos indígenas, acceso a la tierra, recursos naturales, salarios y derechos laborales, o la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. El sentido general de la propuesta de Semilla es logar el “normal” funcionamiento del Estado de Derecho, rescatándolo de las mafias corruptas, para “convertirlo en el promotor eficaz y eficiente del desarrollo, puesto al servicio del conjunto de la sociedad, no de sectores específicos y privilegiados” (Plan de gobierno Semilla). En pocas palabras, salvar al Estado burgués y al sistema capitalista neocolonial de la crisis que lo carcome.

Semilla tiene como principios básicos la democracia, equidad, pluralidad, economía humana y respeto a la naturaleza, sin ninguna referencia a las luchas de los trabajadores y sectores populares contra la dominación de la burguesía y la oligarquía guatemaltecas. Sugiere pactos interclasistas para lograr “consensos fundamentales que son necesarios para la construcción de un Estado democrático de derecho para todos y para todas…” (Ídem), en temas como educación, salud, desarrollo, medio ambiente y diálogo constitucional. ¿Consensos y pactos entre quiénes? Es obvio que no será solamente entre los trabajadores, campesinos, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes; la difusa esperanza de construir “una nación plural, unida e incluyente; y una economía humana al servicio de la gente” (Ídem) deja intactos los intereses de la burguesía, oligárquica y no oligárquica, en estos futuros acuerdos, lo que frenará, como paso con el gobierno de Álvaro Colom, cualquier intento de reforma democrática o de avance social.

Como afirmara el candidato presidencial de Semilla, Bernardo Arévalo, en una reunión con la Cámara de Comercio de Guatemala: “…Necesitamos más empresarios, pero necesitan una economía competitiva, no una economía de privilegios … Necesitamos más empresarios para que haya más empleo” (Prensa Libre 08/08/2023). No hay duda, que el programa de Semilla pretende revitalizar al sistema capitalista, dándole un rostro más humano, una misión verdaderamente imposible.

Llamamos al voto crítico a favor de Semilla

Durante la primera vuelta, cuando el fenómeno político de Semilla no había surgido, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) llamó a votar críticamente por la alianza URNG-WINAQ, porque,  habiendo sido excluido el MLP, era la unica opcion de izquierda que participaba en las elecciones. No obstante, los resultados de la primera vuelta electoral han marcado el fracaso de los partidos políticos que surgieron de la exguerrilla, cuyos programas y discursos no lograron atraer las simpatías populares.

Ni el movimiento sindical, ni las organizaciones indígenas y campesinas han podido hasta la fecha articular un movimiento contestatario autónomo y fuerte que inicie una lucha seria contra las mafias. En ausencia de una opción verdaderamente revolucionaria, que haga frente a las estructuras corruptas y autoritarias en el poder, la clase media y los sectores populares ven una esperanza en el planteamiento reformista y democrático de Semilla.

Para las masas populares, Semilla encarna las expectativas de un cambio democrático, la erradicación de los corruptos, el progreso y la justicia social; no perciben los aspectos contradictorios implícitos en su programa procapitalista y la participación del empresariado en sus planes.

Aunque Bernardo Arévalo jure de rodillas que buscará siempre acuerdos con la burguesía y la oligarquía, un triunfo electoral de Semilla en la segunda vuelta, generará mayores expectativas e ilusiones en las masas populares. Sin lugar a dudas, habrá agudas confrontaciones con las estructuras corruptas. En el Congreso enfrentará una fuerte oposición de la derecha, que hará lo imposible por no dejar pasar sus reformas, como ocurrió bajo el gobierno de Álvaro Colom; y si el MP consigue anular la personería jurídica de Semilla, su poder en el legislativo será nulo, quedando el gobierno atado de pies y manos. En estas circunstancias, ¿Estará dispuesto el gobierno de Semilla y Arévalo a movilizar en las calles a las masas que le dieron el voto, para defender las transformaciones democráticas? ¿O se repetirá la estéril experiencia del gobierno de Álvaro Colom y la UNE?

Se aproximan grandes acontecimientos en Guatemala, los que tendrán influencia inmediata en Centroamérica, una región dominada por regímenes bonapartistas y dictaduras. El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) está del lado de las masas populares en su anhelo de profundos cambios democráticos y sociales, empezando por desalojar del gobierno a las mafias corruptas que parasitan del Estado. Por ello, llamamos a votar críticamente Bernardo Arévalo y Karin Herrera en la segunda vuelta electoral, este 20 de agosto del 2023. Pero alertamos que no podemos depositar nuestra total confianza en un gobierno de Semilla, solo necesitamos romper el statu quo y quebrar la continuidad de los últimos gobiernos derechistas y reaccionarios. Un triunfo de Semilla abrirá una nueva situación política en Guatemala, y refrescará al movimiento de masas.

Desde ya los trabajadores, campesinos, pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, debemos trabajar para fortalecer nuestras organizaciones y unirnos para impulsar y defender con nuestras propias fuerzas los cambios democráticos que fueron prometidos. Solo la movilización independiente garantizara la realización de los cambios democráticos que tanto necesita Guatemala.

Centroamérica, 10 de agosto del 2023

Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)         

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