Por Rebeca Gonzalez 

Este primero de mayo del año 2022, después de décadas de esas heroicas luchas nuevamente las condiciones que generaron el descontento social siguen firmes, latentes, amenazantes, aterrorizantes, amedrentando a la clase trabajadora y al pueblo en general, parte de estas condiciones son: La falta de empleo y salarios dignos donde y  el irrespeto a los derechos fundamentales de la clase  trabajadora.

Falta de educación gratuita y de calidad en todos los niveles, actualmente el sistema educativo lo único que busca es  garantizar   mano de obra barata para los empresarios explotadores y los pocos que logran sacar una carrera pasan meses de desempleo.

Falta de un sistema de  salud oportuna, gratuita y de calidad que garantice el bienestar físico, mental y social de la clase trabajadora y del pueblo. Actualmente el  sistema de salud  no garantiza la vida de las personas, no hay medicamentos de calidad, exámenes, cirugías oportunas, médicos especialistas; los pacientes mueren esperando su turno, con cáncer y otros enfermedades terminales o incapacitantes.

No existe un sistema de pensiones digno que garantice calidad de vida en la vejez. Actualmente las Administradoras de los Fondos de Pensiones (AFP) en complicidad con los gobiernos no garantizan un retiro que dignifique al trabajador, al contrario el trabajador es condenado a morir en la miseria. No existe una pensión  básica  universal, la mayoría de la población ni siquiera sueña con una pensión,  la mayor parte del pueblo trabajador que no cotizó  al sistema de pensiones está condenado a morir en la mendicidad.

La Falta de control del Ministerio de Economía, dejando al pueblo a expensas de los voraces y rapaces empresarios, quienes producen lo que no necesitamos, imponen  precios a los alimentos a su antojo haciendo de la alimentación un gran negocio, condenándonos a comprar la basura que nos ofrece bajo el nombre de alimentos, siendo estos alterados por los procesos químicos que utilizan para la producción acelerada, masiva y el crecimiento de estos, sin poder acceder a productos saludables para la alimentación.

Falta un  control de precios de los servicios básicos, como el agua, la energía eléctrica, telecomunicaciones, otro negocio redondo después de privatizar estos servicios los cuales sabemos que son patrimonio del pueblo, que tan solo si se renacionalizaran  el país saldría de la crisis financiera en que se encuentra, si fuera el Ministerio de Hacienda quien capturara estos fondos para convertirlos en obras sociales para la población.

Precariedad y negligencia del Ministerio de Trabajo

La pandemia por el COVID-19,  dio lugar a que la patronal acelerada la implementación del trabajo virtual y domiciliar, llevando a una mayor precarización de clase trabajadora debido a que bajo esta forma de trabajo no garantizan  estabilidad laboral, prestaciones, insumos necesarios para ejecutar el trabajo, siendo  el trabajador que pone su casa, energía eléctrica, internet, cargando así al trabajador con la responsabilidad de  la empresa quien debería dotar de lo necesario para que pueda desempeñar sus funciones.

Por su parte el Ministerio de Trabajo quien debería garantizar el respeto de los Derechos laborales, es poco o nada  lo que ha realizado  ante las empresas maquileras, los call center y las empresas privadas que se encargan de brindar servicios de limpieza, seguridad, alimentación en instituciones del estado. Dichas empresas no son otra cosa que esclavitud de jóvenes y de los más desposeídos de nuestro país, pagan bajos salarios, sin prestaciones y con una gran presión laboral, exigiéndoles metas imposibles de cumplir, castigándoles con descuentos o suspensiones de días al no alcanzar las metas.

Por verdaderos representantes de los trabajadores en las tripartita

Existen organismos tripartito en los cuales participan representantes de la empresa privada,  gobierno y  trabajadores entre estos organismos están: Consejo Nacional del Salario Mínimo, Consejo Superior del Trabajo, Consejo Directivo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, Consejo Directivo del INSAFORP, Asamblea de Gobernadores del Fondo Social  para la Vivienda. Son los sindicatos y sus bases los responsables de elegir a las personas que los  representaran en dichos organismos. Actualmente  existen muchos  sindicatos y federaciones, lo cual limita la participación de estos.

Las personas que participan en dichos organismos por el hecho de ir alineados al gobierno y a la patronal, no trabajan en función de los intereses de los trabajadores. Por ejemplo no existe  una política pública que garantice una vivienda digna para el pueblo salvadoreño, donde el Fondo Social para la Vivienda realmente ejerza el roll del nombre que le otorgaron.  Acceder a una vivienda digna  es casi imposible para cualquier trabajador que gane menos de 400 dólares no digamos para aquel salvadoreño que no cuenta con un empleo formal.

Actualmente el Consejo Superior del Salario Mínimo, lo único que garantiza es que los empresarios sigan chupándole hasta la última gota de fuerza laboral al trabajador, aprobando pírricos salarios mínimos, cuando en realidad el salario mínimo debería ser de  $700.00, para así poder tener acceso a la canasta básica.

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