Diálogo en la Asamblea Nacional sobre el calendario electoral 2024

Por Nassar Echeverria

Este 2 de febrero se cumplieron 25 años del ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, después de una larga lucha política. El chavismo grosso modo ha tenido dos etapas.

Una primera etapa de ascenso y esplendor (1999-2013) cuando Hugo Chávez vivía, un periodo de peligrosas conspiraciones, pero que la bonanza petrolera le permitió sortear los peligros y mantener un sólido apoyo social. En esta primera fase el chavismo siempre derrotó electoralmente a la oposición burguesa. La finalización de la bonanza petrolera coincidió con la prematura muerte de Chávez en 2013. Una segunda etapa, bajo el gobierno de su sucesor, Nicolas Maduro, ha estado marcada por la crisis económica, el descenso de los precios del petróleo, la intensificación del bloqueo económico y financiero del imperialismo norteamericano, la destrucción de la base productiva del país y el aumento del descontento social. Para sostenerse en el poder, el chavismo tuvo que imponer una férrea dictadura.

Ruina económica y estampida migratoria

A diferencia del cardenismo en México (1934-1949), que utilizo el petróleo para fomentar la industria y la agricultura, el chavismo en Venezuela no rompió con el modelo económico de los gobiernos anteriores, caracterizado por utilizar los petrodólares para comprar casi todos los productos en el extranjero. El resultado fue una raquítica base productiva que, al momento de intensificarse las sanciones del imperialismo norteamericano, especialmente bajo la administración de Donal Trump (2017-2021) mostró la tragedia económica de Venezuela.

El bloqueo y las sanciones económicos causaron una catástrofe en la economía venezolana que ya estaba duramente golpeada por los bajos precios del petróleo. Mas de 5 millones de venezolanos salieron del país hacia Estados Unidos y otros países de la región buscando la sobrevivencia económica. Lo más grave de esta situación es que, bajo las sanciones imperialistas, para combatir la crisis, el gobierno de Maduro ha aplicados políticas neoliberales que no logran sacar a flote la economía. Quienes se quedaron dentro de Venezuela han tenido que soportar la hiperinflación, bajos salarios y un constante deterioro del nivel de vida.

Los cambios en la situación mundial

Bajo la asesoría cubana, el gobierno de Maduro ha logrado mantenerse en el poder, a un costo social altísimo. Venezuela se hunde lentamente en la barbarie y el Estado apenas tiene un funcionamiento mínimo.

No obstante, algunos cambios en la situación mundial, le han dado un respiro al asediado gobierno de Maduro. El inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022 y el bloque occidental al petróleo y gas de Rusia, provocó una escasez mundial de petróleo y un alza en los precios de ese hidrocarburo.

Venezuela es el país que tiene las mas grandes reservas de petróleo del mundo. La escasez de petróleo a nivel mundial, obligó a la administración Biden a buscar un acercamiento con la “dictadura” de Maduro. Para Estados Unidos, los negocios son más importantes que los cacareados principios de la democracia que dice defender.

Varias negociaciones fallidas

En la segunda etapa del chavismo, bajo el gobierno de Maduro, se han producido diversas negociaciones, que han terminado en la nada. En el año 2021, cuando Maduro recuperó el control de la Asamblea Nacional comenzó lentamente a variar la situación política a favor del chavismo y se produjo la iniciativa de Dialogo en México, en el que participó una parte de la oposición burguesa.

En agosto de 2021, se firmó el primer “Acuerdo parcial para la protección social del pueblo venezolano”. Maduro suspendió las negociaciones en octubre del 2021, y después de un interregno, en un proceso de estira y afloja, en septiembre de 2022 se firmó el segundo “Acuerdo parcial para la protección social del pueblo venezolano”, el que también fue ratificado por la Asamblea Nacional. En noviembre de 2022, la administración Biden autorizo a la transnacional petrolera Chevron reiniciar operaciones en Venezuela, pero las negociaciones se volvieron a paralizar porque Estados Unidos no liberaba los fondos congelados.

Después, el 25 de abril del 2023, bajo el auspicio directo del presidente Gustavo Petro, dio inicio en Bogotá, Colombia, la llamada “Conferencia Internacional sobre Venezuela” en la que participaron representantes de 20 países, con el objetivo de promover las negociaciones entre el gobierno de Maduro y la oposición burguesa.

La negociación caminaba coja, sorda y muda.

El Acuerdo de Barbados

El 17 de octubre del 2023 se produjo el pacto o Acuerdo de Barbados, reunión entre el gobierno de maduro y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) de la fracción moderada de la oposición burguesa venezolana, conformada por 9 partidos políticos: Acción Democrática (AD), el Comité de Organización Político Electoral Independiente (COPEI), Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP),  Primero Justicia (PJ), Movimiento por Venezuela (MPV), Convergencia  Nacional (CN), Futuro y Bandera Roja (BR).

Al día siguiente, 18 de octubre, el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una declaración otorgando una licencia de seis meses a PDVSA para realizar transacciones con el sector de petróleo y gas, la que podría renovarse si el gobierno de Maduro cumplía con la hoja de ruta electoral acordada con la oposición. También levantó temporalmente las sanciones a la industria minera y al mercado financiero venezolana.

“El incumplimiento de los términos de este acuerdo llevará a Estados Unidos a revertir las medidas que hemos adoptado”, concluía el Departamento de Estado en tono amenazante.

Los principales puntos del Acuerdo de Barbados, son los siguientes: “Las Partes reconocen y respetan el derecho de cada actor político de seleccionar su candidato para las elecciones presidenciales de manera libre y conforme a sus mecanismos internos (….) Proponer que el proceso electoral presidencial se realice en el segundo semestre del año 2024, atendiendo al cronograma constitucional”, actualización y depuración del Registro Electoral, “(…) invitación a misiones técnicas de observación electoral acordadas, incluidas la Unión Europea, el Panel de Expertos Electorales de la ONU, la Unión Africana, la Unión Interamericana de Organismos Electorales y el Centro Carter (…) adopción de medidas para garantizar la seguridad, libertad de circulación y reunión para todos los candidatos en todo el territorio nacional, sin más limitaciones que las previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la ley (…) Se promoverá la autorización a todos los candidatos presidenciales y partidos políticos, siempre que cumplan con los requisitos establecidos para participar en la elección presidencial, consistentes con los procedimientos establecidos en la ley venezolana.

El veto a la candidatura de Maria Corina Machando

Desde cualquier punto de vista o interpretación, la suscripción de los Acuerdos de Barbados, era un aparente paso arriesgado del gobierno de Maduro hacia una apertura política. Por un corto periodo se vivió la ilusión de que el conflicto con el imperialismo norteamericano parecía haber llegado a su fin, y que vendría la normalización de las relaciones económicas y diplomáticas.

Aprovechando la situación de distensión, la PUD organizó sus elecciones primarias para escoger su candidato para las elecciones presidenciales del 2024. De un total de 20.694,124 personas aptas para votar, únicamente participaron 2.440,415 votantes, es decir, apenas un 12% del padrón electoral, saliendo ganadora Maria Corina Machado, con 2.253,825 votos, que representan un 92,35% de ese 12% que decidió participar en las elecciones primarias. La abstención fue del 88% del padrón electoral, una cifra significativa que debe interpretarse como desconfianza hacia la dictadura de Maduro.

Maria Corina Machado es dirigente de Vente Venezuela (VV) un partido ultraderechista, que no pertenece a la PUD. Machado hasta hace poco había mantenido una actitud de abstención en los procesos electorales.

El que una reconocida ultraderechista haya ganado las internas, a pesar que modero su lenguaje, es una clara señal que, en un proceso electoral, los partidos de ultraderecha pueden canalizar el descontento social existente.

Si te corres te tiro y si te paras te mato

Ante el pequeño triunfo de Machado, Maduro respondió con una sentencia del Tribunal Supremo de Venezuela, confirmando una sanción inhibitoria de la Contraloría General de la República (CGR) que impuso en el año 2015, por supuestos actos de corrupción de Machado en años anteriores.

Y la apertura que se inició en octubre del 2023, ya esta llegando a su fin. Maduro acusó a la maltrecha oposición de organizar un atentado contra su vida, e inicio una cacería de brujas, encarcelando a algunos lideres radicales. En realidad, es poco probable que grupos desarmados puedan atentar contra Maduro, solamente la CIA y algunos gobiernos de la región podrían organizar ese tipo de atentados.

Por más que quiera normalizar las relaciones con Estados Unidos, el gobierno de Maduro no puede hacer concesiones significativas, porque ello conllevaría a la perdida del poder. La democracia funciona cuando existen condiciones materiales mínimas para el juego político. Esas condiciones no existen en Venezuela, un país destruido por el bloqueo imperialista y las políticas neoliberales que ha aplicado Maduro, en donde el descontento aumenta junto con el hambre y la miseria.

Sin lugar a dudas, Maduro maniobrará para atraer a un sector de la PUD a las elecciones presidenciales de este año, que se realizaran bajo las condiciones impuestas por la dictadura. Ya convocó a todos los partidos a un Dialogo Nacional para discutir el calendario electoral. Es probable que la PUD termine fraccionándose, y un sector decida participar en las elecciones presidenciales a cualquier costo.

Pero el margen de maniobra es muy reducido. Un posible triunfo de Trump marcaria el reinicio de nuevas y duras sanciones contra el petróleo venezolano. El chavismo no se arriesgará y mantendrá su dictadura hasta el final, para defender la multimillonaria riqueza petrolera y minera de Venezuela, que desde hace 25 años administra.

Hemeroteca

Archivo