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EL SALVADOR.- Bitcoin City: un experimento de “paraíso fiscal”

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Por: Alberto Castro

Es evidente que los grandes problemas que afectan a la mayor parte de salvadoreños va en sentido contrario a lo que el presidente de la República, Nayib Bukele, proyecta ante la publicidad pagada, pues desde afuera sin un análisis serio fácilmente puede creerse que este país de pronto se convirtió en uno desarrollado, un Qatar del istmo, cosa más risible ya que ni siquiera está por serlo, justamente lo contrario.  De acuerdo al informe del año pasado del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), El Salvador tiene su índice de desarrollo humano estancado, sigue estando en el puesto 124 por tercer año consecutivo, las probabilidades que esto haya cambiado a grandes rasgos en un año es difícil.

El Salvador sigue teniendo la inseguridad a tope al igual que hace muchos años, la canasta básica va en alza, los servicios básicos del Estado siguen sin dar cobertura eficiente, el sistema de salud pública, la educación y la vivienda actualmente son ajustados a la medida de las agendas que los organismos financieros internacionales le imponen al Ejecutivo (pese a que públicamente enaltece el sentimiento nacionalista, esto por las diferencias con los EEUU),  pero el presidente pasa página de la realidad  vendiendo humo, esta vez con el anuncio de la construcción de Bitcoin City, veamos de que se trata.

El impulso exacerbado del Bitcoin

El 21 de noviembre Nayib Bukele anunció la primera ciudad Bitcoin a nivel mundial, que se situaría en lo que es la zona costera entre La Unión y Conchagua, financiada inicialmente con fondos Bitcoin, la cual contará con plazas comerciales, restaurantes, residencias, una plaza central en forma de Bitcoin  e incluso un aeropuerto, ahora bien, al margen de características de la infraestructura urbana, resalta lo que está en el fondo que viene a ser el objetivo general de este proyecto, se trata de hacer del mismo un paraíso fiscal, siendo el único impuesto obligatorio el Impuesto al Valor Agreegado (IVA), de manera que serán exonerados todos los demás, ‘’Los únicos impuesto que va tener Bitcoin City es el IVA, la mitad se usará para pagar los bonos de la municipalidad y los demás para la infraestructura pública y el mantenimiento de la ciudad’’, dijo.

El presidente ha pasado de apostar por el Bitcoin a aferrarse a esta criptomoneda como su única salvación. El Salvador deba buscar alternativas ante la imposibilidad de hacer maniobras con la moneda local fuera de circulación, depende del dólar estadounidense, por otro lado en el último trimestre las letes y cejes ha ido en caída libre al mismo tiempo que el sistema financiero local ha reducido la de compra ante el riesgo país,  por todas estas circunstancias se hace entendible que, pese a que el Bitcoin no ha tenido un gran impacto más allá de la propaganda que así lo hacer ver, sin embargo se haya vuelto un auxilio económico de presente y futuro, desde el Ejecutivo se espera que la bitcoinización se concrete al grado que su circulación empareje y supere al mismo dólar, desde octubre El Salvador inició la minería Bitcoin por medio de energía geotérmica.

¿Paraíso fiscal?

Lo que no se asimila es que la alternativa económica pase por un laboratorio de paraíso fiscal para desde allí lograr que se fomente y generalice el Bitcoin, porque pasa por concesionar a determinados individuos y empresas un refugio descarado  donde se pueda depositar capitales en cuentas opacas gracias a la generosidad que las criptomonedas ofrecen, lo cual vendría a ser el instrumento que permita la redistribución de las rentas del trabajo y ciudadanía en general hacia el capital transnacional.

Lo novedoso del Bitcoin City radia en que ser la primera en su especie; criptociudad, pero la idea general no tiene nada de innovador, el proyecto es como cualquier otro paraíso fiscal, un lugar donde los grupos económicos operan teniendo como eje la corrupción, el sigilo bancario, velo societario, etc. Algo tan alejado de la inmensa población salvadoreña, por lo que los trabajadores y pueblo salvadoreño no debemos celebrar tal iniciativa, por el contrario, debemos combatirla y demandar al Gobierno soluciones reales para la inmensa mayoría, ignora las necesidades populares mientras prepara alianzas con cierto capital transnacional.

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