Por Edgar Miguel Kan

Vuelve la contradicción burguesía militar vs la rancia oligarquía nacional

Las reformas constitucionales tuvieron un revés fundamental, que no proviene de las críticas de los sectores populares, sino más bien de los grandes impulsores de la reforma.

Estas reformas constitucionales impulsadas por el gobierno de Otto Pérez Molina (OPM) son obstaculizadas por sectores de la misma burguesía. Debe entonces el pueblo de Guatemala cuestionarse: ¿Por qué se generó la disputa entre los sectores de la misma burguesía? ¿Por qué hay un retroceso de la propuesta, luego de que se vendió la misma como si fuera la panacea que resolvería todos los problemas sociales de Guatemala?

 

Caracterización de las reformas

Las reformas constitucionales propuestas por este gobierno, como reiteradamente hemos informado desde esta trinchera obrera, eran una lucha de poder entre el característico populismo de derecha del gobierno de OPM con sectores de la oligarquía, a la cual no le sirve un aumento de poder de los sectores militares.

La reforma  esconde, como han escondido siempre los discursos de derecha, un vil interés mayor. Lo que nunca se dijo con toda claridad, pero que son los verdaderos objetivos ocultos de la Reforma Constitucional, se puede resumir en los siguientes tres puntos:

a)       Maquillar la diversidad nacional: mediante mera anunciación legal, reconocer un país diverso y enmascarar, como bien plantean las organizaciones indígenas, la pluralidad social. Esto dificultaría el avance a la inclusión equitativa de los pueblos y mantendría la retórica legal que no permite que avance el desarrollo y equiparación igualitaria de la población indígena dentro de la estructura social. Las poblaciones originarias han logrado ciertas garantías sociales mediante la única forma de cambio: la lucha de millones contra el estado burgués. La mera enunciación de derechos, sin avanzar en políticas concretas de inclusión y de mejora de las condiciones de vida de las poblaciones originaria, mantiene en la práctica un estado racista y excluyente, pues pretende engañar a la población para hacerle creer que la exclusión se resuelve con sólo enunciarlo en la constitución.

a)       Desnaturalizar  las fuerzas de seguridad: La Reforma pretendía también institucionalizar la paranoia de inseguridad y legitimar el aumento de la fuerza real de la burguesía militar dentro de la sociedad, naturalizando a los militares como una estructura de defensa ciudadana. Incluir al ejército como una fuerza de seguridad ciudadana es permitir que aquellas personas entrenadas para matar y generar destrucción sean parte del diario convivir;  lo cual legitima, en la práctica, la violencia salvaje del Estado contra grupos oprimidos y estigmatizados, volcando una estructura de defensa de la soberanía en contra de la población que supuestamente debe defender.   

b)      La falsa carrera judicial: La propuesta, además de ser la copia del mediocre ejercicio dado por los “tanques de pensamiento” de la derecha tradicional, es una burla hacia la democracia burguesa que ellos mismos defienden. No parece mejorar la estructura del poder judicial sino oxigenar la misma para permitir el control político de las estructuras de poder (oligarquía, burguesía emergente y narcotráfico), sobre el ya desgastado e infuncional organismo judicial.

Análisis del retroceso de la reforma

El Partido Patriota, que representa los intereses  de la cúpula militar y la burguesía emergente, pretenden, mediante esta reforma,  garantizar su dominio en la política nacional mediante una reconfiguración del pacto interburgués, es decir, de la actual Constitución Política.  El retroceso de la reforma pone de manifiesto el conflicto a lo interno del Partido Patriota, pero también evidencia un debilitamiento de esta fracción burguesa frente a  su par de derecha –la oligarquía- .

Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) consideramos que la disputa es el reflejo de lo que hemos ya denunciado: la pugna entre la burguesía militar y la oligarquía tradicional en la búsqueda del control político del estado burgués.

La propuesta retrocede en el congreso, y también el lobby millonario que se hizo por ella, así como la frustrada campaña masiva de comunicación que se realizó con fondos públicos, es decir, con los impuestos que paga el pueblo. Esto pone de manifiesto el evidente dominio, tanto en las relaciones políticas como económicas, que tiene  la oligarquía sobre la burguesía militar.

Desde el PSOCA afirmamos que se necesita una Asamblea Nacional Constituyente, popular, diversa, donde todas y todos nosotros debemos organizarnos para garantizar una reforma estructural de la sociedad y evitar que la burguesía y sus gobiernos continúen maquillando el estado burgués.

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