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GUATEMALA.- La segunda vuelta electoral: ¿Jimmy o Sandra?

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Por Armando Tezucún

El rechazo al corrupto sistema político, que se manifestó en las protestas de abril a septiembre, no condujo al voto nulo masivo ni al rechazo del proceso electoral. Al contrario, la población salió a votar, y lo hizo en contra de los candidatos vinculados a partidos acusados de corrupción, optando por Jimmy Morales, el candidato “nuevo”, que se presentó como “ni ladrón ni corrupto”. El segundo lugar correspondió a Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), partido que ya hizo gobierno en el periodo 2008 – 2012.

El partido de Jimmy Morales, Frente de Convergencia Nacional-Nación (FCN-Nación), tiene en puestos claves a ex oficiales involucrados en operaciones de contrainsurgencia durante el conflicto armado interno, que se opusieron a la firma de la paz y a la apertura democrática de 1985 que puso fin a los gobiernos militares. Además, cuenta con personajes que estuvieron vinculados al gobierno de Partido Patriota. En el interior, alcaldes electos y activistas de los partidos Patriota y Lider han dado abiertamente su apoyo a Morales, al igual que lo han hecho los Expatrulleros de Defensa Civil, el brazo civil paramilitar del ejército durante la represión de los años 80s. La inexperiencia de Morales y su partido se refleja en su poco creíble plan de gobierno, la improvisación y poca seriedad de sus declaraciones y sus continuas evasivas cuando se le cuestiona sobre temas claves.

Sandra Torres fue el poder detrás del trono durante el gobierno de la UNE, como primera dama del presidente Álvaro Colom, cuando estuvo al frente de los programas asistenciales del Consejo de Cohesión Social, el cual fue muy cuestionado por falta de transparencia. El gobierno socialdemócrata de Colom fue incapaz de enfrentar a la oligarquía en sus intentos de reformas, sobre todo en el tema fiscal. Pero reprimió duramente las protestas populares, imponiendo cinco Estados de Prevención y dos Estados de Sitio en diferentes lugares para controlar las movilizaciones. En 2015 Sandra Torres escogió como candidato vicepresidencial al empresario Mario Leal Castillo, exfinancista y exsecretario de asuntos específicos de Otto Pérez Molina, en un intento de acercarse a las cúpulas de la burguesía.

¿Por quién se inclinan las élites de la oligarquía? Al parecer unos grupos apoyan a Morales y otros a Torres, sin que ello implique rupturas. En el caso de Morales, la falta de experiencia, estructura y cuadros preparados para gobernar, hace que sea el equipo ideal para ser controlado por la oligarquía, que le ofrecería su apoyo a cambio de colocar a sus propios peones al frente de los ministerios claves. Según algunas fuentes, la poderosa Corporación Multi-Inversiones de la familia Gutiérrez-Bosch, financió la campaña de Morales (El Periódico 08/09/15). Morales anunció que Ricardo Castillo Sinibaldi, empresario vinculado a la Corporación Castillo Hermanos, será su asesor.

La UNE, en cambio tiene una estructura a nivel nacional, experiencia en el manejo del Estado, y un plan de gobierno estructurado, pero esto hace que las negociaciones con la oligarquía sean un poco más complejas. Hasta ahora, la Cervecería Centroamericana (de la Corporación Castillo Hermanos) ha sido la única empresa grande que ha apoyado a la UNE (Nomada 05/09/15). La alianza de Torres con Leal Castillo es un giro de la UNE hacia el empresariado, y en sus declaraciones ambos hacen énfasis en que propiciarán las alianzas público-privadas y a la empresa privada como generadora de empleo, y que además no incrementarán los impuestos.

Cualquiera que gane la elección, tendrá que negociar y aceptar las condiciones de una oligarquía que siente que ha salido fortalecida de la crisis política que atravesó el país.

Por otro lado, en los círculos progresistas y de izquierda ha surgido el temor de la llegada de los ex militares del FCN al gobierno. En las elecciones de 2011, cundió el pánico porque Pérez Molina y sus militares llegarían al gobierno para instaurar una nueva dictadura, con su cauda de desaparecidos, asesinados y encarcelados. En esa ocasión, sectores de la izquierda llamaron a votar por Manuel Baldizón y Líder contra el peligro militar. Ahora sabemos que el grupo de Pérez Molina no llegó a imponer ninguna dictadura sino a robar el dinero del Estado. En esta reedición del pánico, personajes de la izquierda han declarado que votarán por Sandra Torres; igual ha declarado en las redes sociales mucha gente que en la primera vuelta llamó a votar nulo, prefiriendo el mal menor ante el peligro de los militares. Estas compañeras y compañeros olvidan que la política actual del imperialismo gringo no es impulsar dictaduras militares, sino propiciar el funcionamiento transparente de las instituciones democrático-burguesas que permita reglas claras para la inversión y la generación de ganancias de los capitalistas; precisamente por eso fue defenestrado el gobierno corrupto del PP y Pérez Molina.

Por ello reiteramos que en esta segunda vuelta no hay opción para los oprimidos y explotados. Llamamos a votar nulo en rechazo a los dos candidatos que representan a los empresarios y a ex militares. El movimiento campesino, indígena, sindical y popular debe construir una nueva alternativa con un plan de lucha que centrado en la instauración de una Asamblea Nacional Constituyente representativa y popular que transforme Guatemala a favor de los más desfavorecidos.

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