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GUATEMALA.- El gremio médico permanece en pie de lucha

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Por Armando Tezucún

Luego de dos semanas de suspensión parcial de los servicios de consultas externas en los hospitales y centros de salud, los compañeros médicos continúan firmes en sus demandas; después de varias rondas de reuniones, aún no hay acuerdos.

El paro  inició en el capitalino Hospital Roosevelt y el Hospital Nacional de Jutiapa. Luego se unió el otro gran hospital de la capital, el San Juan de Dios, y a la fecha se han unido hospitales y centros de salud de Jalapa, Chimaltenango, Izabal, Quiché, Cobán, Escuintla, Petén, Quetzaltenango, Sololá, Puerto Barrios, Tiquisate y Antigua Guatemala.

Las demandas de las compañeras y compañeros son incremento salarial, estabilidad laboral y el establecimiento de carrera administrativa profesional, un tipo de escalafón. Actualmente laboran para el Ministerio 3,823 médicos, la mayoría por contrato bajo los renglones 021 ó 022, otros tienen plaza fija bajo el renglón 011; en ambas categorías hay médicos que laboran ocho, cuatro o seis horas. Los salarios base varían entre Q 761.5 y Q 3,820.5 mensuales; estos ingresos bases son complementados con 10 bonos mensuales, el bono 14, el aguinaldo y siete bonos anuales. Esto da una gran variedad de sueldos, además de que los bonos no son incluidos en las prestaciones sociales ni en el pasivo laboral.

La propuesta del sindicato médico es que todos pasen al renglón 011, con plaza fija, para tener estabilidad laboral, el establecimiento de la Carrera Administrativa del Profesional de la Salud Pública y una tabla de escala profesional con 18 categorías, que incluye profesionales, especialistas, subdirectores, directores, jefes de área, residentes y Eps. Cada categoría tendrá un salario equivalente a cierta cantidad de salarios mínimos, desde 8 en el caso del Profesional I, hasta 12.5 en el caso de los jefes de área. Esto representa sueldos de alrededor de Q 23 mil el más bajo y Q 36 mil el más elevado.

Los sueldos devengados actualmente por los galenos del sector público son más bajos que sus equivalentes de Costa Rica, El Salvador, Honduras, y que el sector privado de Guatemala. Los salarios actuales no compensan el tiempo invertido en estudios universitarios para calificarse, seis años, once si se incluye una maestría, y otros tres o cuatro si hay una especialidad; esto además de la responsabilidad que implica el ejercicio de la profesión, pues se trabaja con vidas humanas. En algunos casos, como el Hospital General San Juan de Dios, los compañeros exigen también la renuncia del director y han declarado non gratos a varios subdirectores y a propio ministro de salud Carlos Soto.

El 17 de agosto Soto anunció que había logrado a una tregua con el sindicato médico, en base a la oferta de un bono anual de Q 4 mil y de la solicitud de ampliación presupuestaria para 2019 para el  incremento salarial, durante una reunión en el Congreso. Los compañeros desmintieron de inmediato la existencia de tal tregua, pues rechazaron la oferta del bono; se acordó otra reunión para el 24 de agosto.

Ese día las bases del gremio médico manifestaron fuera del Congreso mientras se realizaba el diálogo. El ministro Soto dijo que no tiene techo presupuestario para cumplir con las demandas de los médicos, que representan Q 3,300.000. Soto se comprometió a consultar con el Ministro de Fianzas, mientras que el director de la Oficina Nacional de Servicio Civil trabajará una ruta para incorporar a los médicos a plazas fijas bajo el renglón 011. Las negociaciones se trasladaron para el martes 28. El viceministro de finanzas, Víctor Martínez, aseguró que por ahora, no hay ninguna posibilidad de que el ministerio pueda asumir el gasto del incremento salarial (Prensa Libre 25/08/18).

Es el momento de fortalecer la lucha de los compañeros galenos, primero ganando la solidaridad de la población general; esto mediante la incorporación de la demanda de mejoramiento de la red hospitalaria y de salud, en términos de infraestructura, abastecimiento de medicinas, materiales e insumos, etc. Esta es una necesidad largamente sentida por la población desde hace muchos años. En segundo lugar, ganándose el respaldo del resto de trabajadores hospitalarios. Esta es una tarea compleja, dada la existencia de varios sindicatos, cada uno con sus propios convenios colectivos, y que el sindicato mayoritario (SNTSG) tiene su pacto bajo proceso judicial.

Pensamos que la demanda de mejoramiento del sistema de salud nacional podría ser el aglutinante, y se puede plantear que las demandas salariales de los médicos y las necesidades de salud de la población sea subsanadas mediante una sustantiva transferencia presupuestaria proveniente del Ministerio de Defensa, del recorte de sueldos de los diputados y altos funcionarios, y el recorte de gastos superfluos del Estado.

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