Por Sebastián Chavarría Domínguez

El pasado 22 de Diciembre, en una solemne pero modesta ceremonia, fue inaugurado el inicio de las obras de construcción del gran Canal Interoceánico, en medio de una intensa guerra mediática.

A favor y en contra

Por un lado, el gobierno sandinista defiende vigorosamente la Ley No. 840 que otorgó la concesión para construir y explotar el Canal Interoceánico por un plazo de 100 años a favor de la empresa HKND Group, propiedad del desconocido empresario chino Wang Jing. La propaganda gubernamental insiste en que la construcción del Gran Canal Interoceánico será el inicio del desarrollo económico de Nicaragua, por las enormes oportunidades de empleo que implican su construcción y sus posteriores operaciones.

Por el otro lado están las fuerzas políticas y sociales que se oponen: la oposición burguesa y las ONG ambientalistas. Los partidos de derecha no logran recuperarse de la paliza que les ha propinado el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en los últimos procesos electorales, pero la lucha contra el Canal les ha brindado una magnífica oportunidad para recomponer un poco sus maltrechas fuerzas.

El discurso de las ONG ambientalistas

En este frente único contra el Canal, las ONG ambientalistas han sido la fuerza de choque. Enarbolando un discurso a favor del medioambiente, con ropaje, banderas y discurso que no es el que tradicionalmente han usado los partidos políticos, estas ONG han logrado calar en las comunidades campesinas que serán afectadas por las expropiaciones en la ruta de construcción del Canal.

De la defensa del medioambiente ahora las ONG han pasado a enarbolar la consigna central de oposición a las expropiaciones, una demanda muy sentida entre las comunidades campesinas.

No obstante, el discurso de los ambientalistas ha comenzado a politizarse rápidamente. Las consignas en defensa del Lago de Nicaragua, se combinan con consignas nacionalistas reaccionarias que gritan: “qué quieren los campesinos, que se vayan los chinos”. Incluso, en este proceso, por influencia del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), han retomado parte del viejo discurso antiimperialista del sandinismo antes de 1979, denunciando que la Ley No. 840 es más entreguista que el tratado Chamorro-Bryan de 1914.

En los últimos años la oposición burguesa había fracasado en su intento por movilizar a las masas contra el gobierno sandinista, pero en el año 2014, en la lucha contra el Canal han logrado una oportunidad que trata de aprovechar al máximo.

Movilizaciones campesinas contra las expropiaciones

Las marchas campesinas iniciaron casi inmediatamente después del censo que el gobierno y la empresa HKND realizaran en la proyectada ruta del Canal. El 24 de agosto del 2014 se iniciaron pequeñas marchas locales en las comunidades de Santo Domingo Piche y Obrajuelos (Potosí, Rivas), Tolesmayda (Buenos Aires, Rivas), El Tule (Río San Juan) y San Jorge (Rivas).

La marcha más importante se realizó el 8 de Octubre en la zona de Nueva Guinea, en la costa Caribe, antiguo bastión de la contra, con base social tradicionalmente anti sandinista.

Envalentonados por la repuesta campesina, el frente único contra el Canal pasó a organizar una marcha en Managua, el pasado 10 de diciembre, la cual fue parcialmente boicoteada por la Policía que no permitió el paso libre de camiones con manifestantes. A pesar de ello, la marcha reunió varios miles de personas.

Represión en El Tule

El 24 de Diciembre, con los ánimos caldeados, la Policía y el Ejército reprimieron a garrotazos una marcha campesina en la comunidad de El Tule, en el departamento de Rio San Juan, encarcelando a sus dirigentes. Este ha sido el hecho más relevante de las movilizaciones contra el Canal. La Iglesia Católica tuvo que interceder para obtener la liberación de los dirigentes campesinos detenidos. La represión en El Tule se convirtió en un problema político para el gobierno, que hasta ese momento toleraba las movilizaciones contra el Canal.

En enero del 2015 en el poblado de Matiguás, Matagalpa, en el norte del país, por fuera de la ruta de construcción del Canal, se organizaron dos marchas: una favor y otra en contra del Canal. Las marchas terminaron en enfrentamiento callejeros, con heridos y golpeados.

Esta dinámica de polarización, a favor y en contra de la construcción del Canal, y de enfrentamientos continúa creciendo, a pesar de los llamados de la Iglesia Católica a realizar marchas pacíficas

El gobierno retrocede

La movilización campesina en El Tule y la represión policial tuvieron consecuencias inmediatas. Recientemente, el vocero del gobierno, Telémaco Talavera, anunció que la ruta del Canal seria cambiada para no afectar a los campesinos de la zona de El Tule.

Talavera también anunció que para proteger la diversidad de peces el Canal no desembocará en el rio Punta Gorda, sino 15 kilómetros más arriba. También ha dicho que van a proteger los humedales de San Miguelito, lo que evidencia un retroceso en algunas posiciones.

Incluso, Talavera llegó a afirmar que se contempla no solo expropiación de tierras, sino también alquiler de las mismas, por el periodo que dure la concesión del Canal, como un mecanismo para disipar el malestar del campesinado.

La oposición burguesa ha dicho que esos vaivenes muestran poca seriedad en la construcción del Canal, y que en realidad el Canal no se construirá sino que es una maniobra propagandística del gobierno sandinista para crear expectativas entre la población.

Las expropiaciones

La construcción del Canal ya fue formalmente inaugurada, pero hasta el momento no ha desembarcado la maquinaria proveniente de China y por lo tanto no hay movimientos de tierras. No obstante, el tema de las expropiaciones es algo muy sensible para los campesinos, que tienen el recuerdo de las expropiaciones de la época de la revolución.

La Ley No. 840 contempla expropiaciones sumarias con base a dos criterios: valor catastral o precio de mercado. El catastro normalmente tiene valores inferiores al valor de mercado. Este último es un concepto muy relativo. El solo hecho de existir el proyecto del Canal ha hecho elevar los precios de las fincas, y obviamente muchos campesinos querrán vender sus tierras al mejor precio.

Se presenta, pues, una contradicción real entre el proyecto del Canal y las aspiraciones de los pequeños propietarios. Esta es la razón material que ha hecho aumentar la participación de las comunidades campesinas en las marchas de protesta.

La posición del general Sandino sobre el Canal

En Nicaragua existe una agria polémica sobre la conveniencia de construir el Canal Interoceánico. El gobierno sandinista defiende la concesión a la empresa HKND mientras que la oposición burguesa critica la entrega de la soberanía, y hasta retoma el antiguo discurso antiimperialista del FSLN, para denunciar a Daniel Ortega como un nuevo “vende patria”.

El General Sandino estaba consciente de la necesidad de construir el Canal: “La civilización exige que se abra el Canal de Nicaragua, pero que se haga con capital de todo el mundo y no sea exclusivamente de Norte América, pues por lo menos la mitad del valor de las construcciones deberá ser con capital de la América Latina y la otra mitad de los demás países del mundo que desean tener acciones en dicha empresa” (Manifiesto, 1/07/1927).

La posición de Sandino era que el imperialismo norteamericano no tuviera el control absoluto del Canal, sino que fuese compartido por muchas naciones. Una posición cándida que soslayaba el rol de los monopolios imperialistas y la subordinación de los países de América Latina a Estados Unidos.

¿Debe construirse o no?

En las circunstancias actuales, el rol de los Estados Unidos lo juega la empresa china HKND, fuertemente vinculada al gobierno de China, un imperialismo emergente.

En realidad, el Canal es una necesidad del comercio mundial en la actualidad. El problema es que el gobierno sandinista negoció secretamente con HKND y aprovechando la mayoría parlamentaria, impuso la concesión a través de la Ley No. 840.

Los ambientalistas tienen parcialmente la razón al cuestionar los posibles daños ambientales que causaría el Canal sobre el Lago de Nicaragua. Todo mega proyecto causa daños al medio ambiente. El problema no es construir el Canal, sino cómo remediar los posibles daños al medio ambiente. La tecnología actual permite no solo controlar las fuerzas de la naturaleza, sino revertir los daños al medio ambiente.

Abrir la discusión y enarbolar un programa antiimperialista

La concesión ya fue otorgada sin que el pueblo tuviese la oportunidad de decidir. La concesión en si no es un problema de principios, todo depende de las condiciones que se negocien. En el caso concreto, el gobierno sandinista cedió parcialmente la soberanía, ni siquiera concibió el proyecto del Canal como una empresa mixta, sino como una empresa en manos privadas. Un asunto de tanta importancia debía ser discutido por toda la nación, incluidos nuestros hermanos centroamericanos.

El gobierno sandinista niega la democracia a las amplias masas, niega la posibilidad de que las comunidades involucradas decidan democráticamente su futuro.

Por ello los socialistas centroamericanos y los trabajadores debemos levantar un programa democrático y antiimperialista que permita recuperar la soberanía nacional y de Centroamérica, sin negar el hecho que la construcción de un Canal puede ser benéfico para toda Centroamérica, siempre y cuando este proyecto esté en manos del Estado y no en manos privadas.

Aunque el Canal todavía no se construye, necesitamos luchar por el control obrero de ese proyecto, hasta obtener la nacionalización o estatización del mismo.

Las tierras que deben ser expropiadas a los pequeños campesinos deben ser pagadas un precio justo, o permutadas por otras tierras. El Estado debe proporcionar ayuda financiera y técnica a estas familias campesinas para que sean reasentadas en tierras de igual o mejor valor, en aquellos casos en que se resistan al proceso de expropiaciones.

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