A LA COMUNIDAD UNIVESITARIA

La reciente decisión del Consejo Superior Universitario (CSU), máximo órgano administrativo y académico de la Universidad de San Carlos (USAC), de permitir la entrada de fuerzas de la PNC a la ciudad universitaria, destaca  una tendencia que durante más de diez años ha marcado el que hacer de la universidad. Tal tendencia se caracteriza por la privatización del conocimiento, alejándose de los sectores populares y  acercándose a la pequeña minoría privilegiada de este país y se materializa internamente con la violación de la autonomía universitaria.

La patética dirección de la actual administración del rector Estuardo Gálvez y el CSU (muchos de cuyos miembros son acusados de delitos que van desde usurpación de cargos hasta apropiación ilegal de fondos), nos muestra su incapacidad para desmontar grupos de criminales que se han enquistado en la AEU y los comités de huelga, que muchas veces actúan al amparo de algunos decanos como los de económicas y derecho.

La crisis social producto de la generación de un Estado contrarrevolucionario que lleva más de cincuenta años, hace mella en la universidad, tanto  en lo académico y organizativo como en el papel de la academia hacia la sociedad.  La universidad muestra una profunda crisis que requiere una verdadera reforma integral.

Toda la problemática que se vive en la Universidad es aprovechada por los enemigos internos y externos del derecho a la educación superior pública gratuita para toda la población. En ese sentido, la Huelga de Todos los Dolores, con 110 años de existencia, no es ajena a esta situación y por tanto tal tradición de sátira y crítica convenientemente ha perdido su vinculación con las problemáticas sociales, aunque por otro lado, se han hecho diversas acciones alternativas para rescatar su sentido inicial.

La decisión de permitir el ingreso de la policía pone en evidencia el claro servilismo de las autoridades universitarias al gobierno actual de extrema derecha, que tiene como política el despliegue militar en todo el país utilizando de pretexto del combate a la delincuencia reprimir las movilizaciones sociales, poniendo las movilizaciones estudiantiles como blanco fácil de la represión estatal. En ese sentido no es raro que a unos días de la toma de las instalaciones de ingeniería por parte de estudiantes se estén dando estos hechos.

La violencia y la delincuencia son producto del sistema económico del capitalismo y en él están las causas de estos fenómenos.  Sobre las consecuencias en espacios como el universitario estás deben ser contrarrestadas con  una verdadera investigación criminal ejecutada por las autoridades con la participación de toda la comunidad universitaria en  contra de estos grupos mafiosos, donde podría haber colaboración de algunos órganos como el Ministerio Publico, pero jamás el ingreso de policías y militares. Más que una cuestión, legal es un asunto de ética el permitir el ingreso de la policía y de respeto con todos los mártires que dieron su vida en defensa de la autonomía universitaria, asesinados o desaparecidos por el Estado.

Respecto al cierre de los bares en los alrededores de la Universidad, nos parece una decisión correcta, ya que lastimosamente nuestras mismas autoridades han utilizado estos mismos espacios, en vez de generar estrategias y planes para la recreación del estudiante. Así mismo, estamos conscientes de que es un círculo vicioso, ya que tanto los  grupos criminales tienen vinculación con los dueños de los barres, como las autoridades con los criminales.

En ese sentido el colectivo de Estudiantes Por la Autonomía hace un llamado:

-Al estudiantado y a toda la comunidad universitaria (docentes, trabajadores y profesionales) a no  dejarse llevar por la careta de combate a la violencia; a pensar mas críticamente y a preocuparse para la heroica historia de defensa de la autonomía universitaria, movilizándonos en defensa de nuestros derechos, para así desenmascarar la actitud cómplice del CSU, la AEU y el Honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores, que se han plegado a la política represiva del estado y del gobierno actual.

-A la unidad de todos los grupos progresistas de la universidad y la sociedad en defensa de nuestra alma mater, su autonomía universitaria, la modificación del rumbo neoliberal que tiene y la necesidad de una reforma universitaria integral que examine el papel de la Usac con la clase trabajadora y demás sectores populares en función de vincularse con estos y no con la oligarquía y las trasnacionales.

-Por ultimo, a las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, al Sistema de Naciones Unidas, el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas para Guatemala, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  y a todo la comunidad internacional, a estar vigilante de posibles violaciones de derechos humanos en complicidad con las autoridades universitarias por parte del Estado de Guatemala, tal como sucede en otras partes del país.

 

Colectivo de Estudiantes Por la Autonomía –EPA-

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