Europa

Por  Nicolás Le Brun

En la madrugada del 13 de febrero pasado, el Parlamento griego votó el nuevo plan de ajuste impuesto por la Unión Europea para garantizar el desembolso de 130 millardos de euros, como una forma de “rescatar” al país de la bancarrota inminente.

Sin embargo, mientras los ricos de Atenas siguen sacando provecho de esta gigantesca crisis, los asalariados griegos, los pensionados, los jóvenes y los desempleados, en fin el conjunto del pueblo griego, tendrá que luchar duramente para tratar de rescatar lo poco que queda del sistema de seguridad social y las otras conquistas devoradas en esta crisis.

Pero lo más dramático de esta nueva etapa de la crisis es que el margen para la sobrevivencia se ha vuelto casi igual a nada.

Miente, miente, miente que algo queda

Esta tristemente célebre frase del ministro de propaganda del régimen nazi viene a ajustarse plenamente a la las argumentaciones de los causantes de la crisis: los gobiernos de la burguesía y a los que representa: los bancos, las transnacionales y los especuladores.

En artículos anteriores hemos señalado el enorme negocio que ha representado para el conjunto de la burguesía la deuda de los países denominados del sur de Europa: Grecia, Portugal, España, fundamentalmente que se han visto enfrentados casi a la misma medicina: la austeridad sin anestesia.

Sin embargo, la austeridad no ha sido en ningún modelo económico la forma de curar el déficit ni de aliviar las finanzas públicas. Por el contrario, los mismos economistas de la burguesía ven con escepticismo los beneficios de estas medidas que al fin y al cabo logran detener el crecimiento con mayor fuerza y hacen inflar el déficit de la deuda.

Pero esto no es simple debate académico, si no más bien es el resultado de la correlación de fuerzas de las clases antagónicas: el proletariado y la burguesía.

A lo largo de las últimas dos décadas, la burguesía se ha anotado varios importantes triunfos que han permitido no sólo su sobrevivencia como clase. También ha permitido avanzar en el afianzamiento de un modelo económico que se ajuste a la sobre explotación de las masas, por ende la destrucción de las conquistas laborales obtenidas en los dos últimos siglos como el producto de la lucha encarnizada de la clase trabajadora.

La experiencia de la austeridad lleva muchas décadas recorridas en los países de la América Latina y sigue siendo el caballo de batalla de la clase dominante de estos países para justificar la “competitividad” y la necesaria “globalización”.

Pero esto no tiene más que un objetivo y es el de aumentar la tasa de plusvalía y expropiar a la clase trabajadora de lo poco que tiene, su salario, comprendido el salario social.

Nuevo paquete de austeridad

Es por eso que dentro de las medidas anunciadas por el gobierno de Grecia, se contempla una nueva reducción del salario de un 22%, llevándolo a 584 euros por mes,  y la baja en un 12% de las pensiones que ya disfrutan miles de jubilados griegos.

Esta reducción del salario, lejos de hacer “más competitivos” a los trabajadores griegos, los hace más pobres y lanza a la miseria a la franja más pauperizada que empieza a sufrir los embates de una crisis que tiene como referencia a la vivida durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Los griegos “no habían hecho la fila para la sopa popular desde los años 40” The Gurdian (12-02-2012).

Lo que se veía como símbolo de la crisis de 1929, donde los banqueros e inversionistas saltaban por las ventanas de los edificios, viene a suceder ahora en Grecia, donde trabajadores que no ven como hacer frente a sus deudas y a la pérdida de su trabajo se lanzan al vacío, desesperados. Otros tratan de llegar al final del mes con sumas ínfimas debido al sobre endeudamiento promovido por los bancos y las tarjetas de crédito.

Las filas también se hacen frente a oficinas de abogados con la esperanza de poder renegociar con los bancos que hacen oídos sordos de las demandas de las personas y se aprestan a recuperar todo lo que puedan a un precio de ganga. 

Por otro lado, miles de griegos empujados por la crisis empiezan a salir del país a buscar mejores horizontes.

Este fenómeno no es exclusivo ahora de los empobrecidos países del tercer mundo, si no que coincidentemente con las medidas de austeridad impuestas en los países antes mencionados, la emigración también empieza a tocarlos de forma creciente. En el caso de España “según el Instituto Nacional de Estadística, por primera vez en veinte años, el número de salidas supera al número de entradas” Corriere della Sera (16/02/12). Pero los países que empiezan a absorber los nuevos migrantes también notan un aumento en la presencia de griegos y españoles. En Alemania, la Oficina Nacional de Estadísticas de Wiesbaden reportan que cerca de un cinco por ciento de los migrantes entrados a su territorio son de origen griego y español.  Pero también el éxodo no incluye a los países europeos, también contempla países como Brasil, que ha empezado a poner restricciones a la entrada de españoles, exigiendo requisitos de entrada similares a los que los españoles exigían a los emigrantes latinoamericanos en las aduanas y aeropuertos.

Sin embargo el gran ausente en los planes de austeridad es la Armada Griega, que no deja de comprar los más sofisticados armamentos.

Según Die Ziet del 19 al 25 de febrero, el Ministerio de la Defensa Griega tiene en su lista de compra los siguientes equipos” 60 aviones de combate Eurofighter por una suma cercana a los 3,9 millardos de euros; fregatas francesas por cerca de 4 millardos de euros; patrulleras con un valor de 400 millones. Además” municiones para los tanques Leopard y remplazar dos helicópteros tipo Apache, además de submarinos de fabricación alemana, por dos millardos de euros”

Esto que parece casi absurdo será posible gracias al nuevo desembolso que se dará luego del nuevo plan de ajuste. Mientras los hospitales y las escuelas se encuentran sin recursos, además de lo que ya hemos mencionado, los militares se arman hasta los dientes con un fin muy claro, asegurar a cualquier costo la implementación del plan de austeridad.

Dentro de las posibilidades políticas, la imposición de las medidas de rigor por medio de gobiernos de fuerza no está excluida.

Dentro de los países miembros de la OTAN, sólo los Estados Unidos y Grecia sobrepasan el 3% del PIB en gastos militares. Coincidentemente con todo lo concebido por el dúo franco alemán de Merkel y Sarkozy, los equipos militares que están dentro de la lista y que no han dejado de aumentar considerablemente desde 1999, (cuando Grecia compró 90 aviones Eurofighter, de capital germano británico fundamentalmente) los principales beneficiarios de estas compras son estos dos países.

En esto la burguesía no es nada romántica como la ha demostrado a lo largo de la historia, empezando con el régimen nazi que mencionamos al principio de este encabezado, que fue sostenido en sus ascensión y desarrollo por las potencias como la Gran Bretaña y los Estados Unidos que hicieron grandes negocios con Hitler y la burguesía alemana. 

La resistencia se intensifica: por una huelga general de todos los sindicatos europeos

Las masas griegas no ha cesado de enfrentar con valentía cada uno de los planes de austeridad dictados por la troika del la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

La noche de la aprobación del plan de ajuste miles de atenienses como en otras ciudades importantes salieron a las calles donde fueron reprimidos por las fuerzas policiales que no tuvo miramientos para emplear todos los recursos para impedir las protestas.

Sin embargo, la huelga general decretada por las centrales sindicales del sector público y privado, la GSEE y Adedy respectivamente, tuvo una gran participación y desde entonces las movilizaciones han sido el pan cotidiano.

Pero este esfuerzo es insuficiente no porque las masas en lucha no sean valientes o capaces, sino que  el oponente e tiene que ser derrotado a lo largo y ancho de toda Europa, que ve también como los planes de rigor se empiezan a implementar en cada uno de los países, despojando a las masas y dando primas e incentivos a los poderosos y ricos.

El llamado a la movilización europea para este 29 de febrero es un primer e importante paso. A lo largo del territorio de la Unión, habrá manifestaciones frente a instituciones claves en esta crisis, los causantes e impunes que trasladan la crisis a los trabajadores y las masas.

Pero esto a la vez desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) llamamos a no dejar esta oportunidad para definir una nueva jornada de lucha, una huelga general en todos los países de la UE contra la austeridad y en defensa de los trabajadores y el pueblo de Grecia.

Las huelgas salvajes y de sectores que toman la iniciativa como los trabajadores del aeropuerto de Fráncfort, los pilotos de Air France y otros más que han radicalizado sus medidas son el ejemplo a seguir.

Las centrales sindicales deben de romper con el aislamiento y los partidos patronales para poder defender el salario y las conquistas conseguidas por la clase obrera mediante innumerables luchas y sacrificios.

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