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EUROPA.- Impasse militar y crisis en las negociaciones de la guerra en Ucrania

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Por Orson Mojica

La reducción de los combates en Ucrania, creo la sensación de que pronto se produciría el ansiado acuerdo de paz, que se estaba discutiendo en las rondas de negociaciones entre Rusia y Ucrania, primero en Bielorrusia y después en Turquía.

Las declaraciones de ambas partes reflejaron un moderado optimismo, ya que Ucrania había aceptado en términos generales las principales exigencias de Rusia, como el no ingreso a la OTAN y la firma de un tratado de paz y neutralidad. Incluso, los medios de comunicación anunciaron una posible cumbre entre Putin y Zelensky, para firmar el acuerdo de paz.

Las últimas negociaciones en Estambul

En la última reunión en Estambul, la delegación rusa aceptó verbalmente el proyecto de tratado de paz presentado por la delegación ucraniana, excepto la propuesta sobre Crimea.

Vladímir Medinski, asesor de Putin y jefe de la delegación rusa en las negociaciones, declaró a la prensa que ambas partes acordaron "el estatus de neutralidad no alineada y no nuclear de Ucrania, la prohibición de las bases militares extranjeras, la abstención de estacionar tropas extranjeras y cualquier arma ofensiva de misiles, de desarrollar y producir armas de destrucción masiva, la realización de ejercicios en los que participen tropas extranjeras solo con el permiso de los Estados garantes, incluida Rusia, y la creación de un sistema de garantías de seguridad internacional para una Ucrania neutral".

Sin embargo, la situación cambio abruptamente, y este cambio no se debe al retroceso de las tropas rusas, sino a que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) están utilizando la guerra en Ucrania como un mecanismo de enorme presión económica y militar para contener las aspiraciones de Rusia y obligarla a retroceder.

Las masacres de Bucha y Kramatorsk

A inicios de abril se produjo un quiebre abrupto en las negociaciones a partir de la denuncia de Ucrania y Estados Unidos, de que el ejército ruso había cometido crímenes de guerra contra la población civil en Bucha. Las fotos de cadáveres con las manos atadas en la calle de Bucha, fueron publicados en casi todos los diarios del mundo. Esta acusación coincidió con la denuncia previa de Joe Biden, de que Putin era una “criminal de guerra”.

Entonces el gobierno de Zelensky endureció posiciones en la mesa de negociaciones, a pesar que el ejercito ruso, en una muestra de buena voluntad se retiró de la provincia de Kiev, y concentró sus tropas en el Dombas. El ejercito ruso insistió en que la masacre de Bucha era un montaje, una provocación, para entorpecer las negociaciones y prolongar la guerra.

El coronel general Mijaíl Mizíntsev, jefe del Centro Nacional de Gestión de la Defensa de Rusia, propuso que la masacre de Bucha “sea investigado a fondo con la participación de las organizaciones internacionales de derechos humanos", pero no hubo repuesta por parte de Ucrania y Estados Unidos, aunque la campaña sobre crimines de lesa humanidad ha bajado el tono, sobre todo después de la masacre de perpetrada por las fuerzas derechistas del batallón Azov contra la población civil en el Dombas.

Stoltemberg: “La guerra podría durar meses o años”

A los pocos días, el general Jens Stoltenberg, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), abandonó el discurso de que la OTAN no se involucraría en la guerra de Ucrania, para adoptar una posición mucho más dura contra Rusia. Según Stoltemberg, “(…) Rusia está retirando sus fuerzas del norte para reforzarlas, reabastecerlas, rearmarlas y moverlas al este, donde esperamos una gran ofensiva. El objetivo del presidente Putin es intentar controlar todo el Donbás y establecer una conexión terrestre entre el Donbás y Rusia (…) No tenemos indicios de que el presidente Putin haya cambiado su ambición de controlar toda Ucrania y también de reescribir el orden internacional”,

Debido a las pretensiones de Rusia de “reescribir el orden internacional”, es decir, crear un nuevo orden mundial, Stoltemberg insistió que la OTAN necesita “apoyar a Ucrania, mantener nuestras sanciones y fortalecer nuestra defensa y disuasión porque esto puede durar mucho tiempo y necesitamos estar preparados para eso (….) tenemos que ser realistas y darnos cuenta de que esto puede durar mucho tiempo, durante muchos meses, durante incluso años, y esa es la razón por la que también tenemos que estar preparados para el largo plazo”. (AFP 06/04/2022)

Del discurso de Stoltemberg podemos concluir que Estados Unidos y los países miembros de la OTAN están interesados en convertir la guerra de Ucrania en un nuevo Afganistán, es decir, en una guerra que desgaste y haga colapsar la pretensión de Rusia de convertirse en un nuevo imperialismo. En cierta medida utilizan al gobierno de Zelensky para retrasar un posible acuerdo, aunque con ello se destruyan las bases de una Ucrania independiente.

Todo indica que Estados Unidos y la OTAN están aprovechando el impasse militar. Debido a que Rusia no aspira a derrocar a Zelensky, sino obligarlo a firmar un tratado de paz y neutralidad, este aparente equilibrio militar, que no refleja la correlación de fuerzas reales en el campo de batalla, es aprovechado para rearmar y al pequeño ejercito de Ucrania, con el objetivo de sangrar y debilitar a Rusia.

Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en su reciente viaje a Kiev declaró que "esta guerra será ganada en el campo de batalla". Lo anterior indica el viraje de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) van a mantener al máximo la presión militar, mientras estrangulan la economía de Rusia, para provocar una derrota histórica del naciente imperialismo ruso.

Nueva ronda de sanciones contra Rusia

Como el ejército de Ucrania ha sido prácticamente desmantelado (no controla el espacio aéreo y sus tanques y armamentos pesados han sido destruidos) y no tiene la capacidad de obtener victorias militares que hagan retroceder al ejército ruso, la administración Biden con sus aliados del G-7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Inglaterra  y Estados Unidos) adoptó nuevas y severas sanciones económicas contra Rusia. Estas sanciones son, en realidad, un bloqueo financiero y económico contra Rusia, y tienen el principal objetivo de que provocar el colapso de la economía de ese país.

Las sanciones implican el bloqueo al Sberbank y Alfa Bank, la institución financiera más grande y el banco privado más grande de Rusia, respectivamente. El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una declaración en la que se regocijaba que: “(…) Los expertos predicen que el PIB de Rusia se contraerá hasta un 15% este año, borrando los últimos quince años de ganancias económicas. La inflación ya supera el 15% y se prevé que se acelere aún más. Más de 600 empresas del sector privado han abandonado ya el mercado ruso. Las cadenas de suministro en Rusia se han visto gravemente alteradas. Es muy probable que Rusia pierda su condición de economía importante y continúe un largo descenso hacia el aislamiento económico, financiero y tecnológico. (…) el poder de estas restricciones se agravará con el tiempo a medida que Rusia reduzca las existencias restantes de piezas de repuesto para ciertos aviones, tanques y otros recursos necesarios para la maquinaria de guerra de Putin”. (05/04/2022)

Biden, eufórico, declaró: “(…) Y debido a que hemos impedido que Rusia importe tecnologías como semiconductores, seguridad de encriptación y componentes críticos de tecnología cuántica, que necesita para competir en el siglo XXI, vamos a sofocar la capacidad de crecimiento de Rusia y su economía en los años venideros". (AP, 06/04/2022)

Pero Biden solo mira una parte de la realidad. Mientras las potencias imperialistas y sus aliados, subordinados a Estados Unidos, aplican un bloqueo financiero y económico, los países del BRICS ((Brasil, India, China, Sudáfrica) no se han sumado a las sanciones de las grandes potencias imperialistas, iniciándose una solapada guerra económica entre las economías emergentes y las viejas potencias imperialistas que luchan por barrer a la competencia.

Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, resumió la estrategia de Estados Unidos: " Continuaremos exprimiendo la economía rusa para que Rusia y el Kremlin sientan el dolor de lo que han hecho en Ucrania. Mientras tanto, seguiremos trabajando en formas adicionales de negarles ingresos " (10/04/2022).

Lavrov: “Rusia nunca ocupará una posición subordinada"

Este endurecimiento de Estados Unidos y la OTAN, como parte de la estrategia de doblegar a Rusia, es percibida nítidamente por el gobierno de Putin.

Para Serguei Lavrov, canciller de Rusia, declaraciones de Borrell "cambian considerablemente las reglas del juego (…) Rusia, con su historia, con sus tradiciones, es uno de los países que nunca ocuparán una posición subordinada. Solamente podemos ser miembros de la comunidad internacional en igualdad de condiciones de la indivisibilidad de la seguridad acordada y simplemente ignorada por nuestros socios occidentales".

Lavron reafirmó que la invasión rusa a Ucrania es para “poner fin a la expansión incondicional (de la OTAN) y el curso hacia el dominio total de la arena mundial por parte de EE.UU. y, bajo su liderazgo, de otros países occidentales".

El posible ingreso de Suecia y Finlandia a la OTAN es parte de la presión militar sobre Rusia, y cambia nuevamente el frágil equilibrio militar en Europa.

Dmitri Medvédev, expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, escribió: “¿Y cómo debemos reaccionar a eso? La respuesta es clara: sin emociones, con cabeza fría. Sin duda, habrá que fortalecer estas fronteras. Fortalecer considerablemente las agrupaciones de los efectivos terrestres y las defensas aéreas, desplegar fuerzas navales significativas en las aguas del golfo de Finlandia. En este caso ya no se trataría de un estatus no nuclear del Báltico".

La guerra en Ucrania se ha convertido en un laboratorio en el cual las potencias imperialistas luchan por imponerse, y la expansión de la OTAN hacia el este es parte de la estrategia militar de Estados Unidos y la UE para contener a Rusia y China, dos nuevos imperialismos emergentes.

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