Historia

Obreros alemanes enfrentan con piedras los tanques de la burocracia

Por Max Cavalera

En junio de 1953 se produjo un evento único y digno de analizar, en los Estados Obreros burocratizados del ya extinto bloque socialista. En las gélidas fábricas de Alemania Oriental inició una huelga de trabajadores que se extendió por todo el país. Es imposible comprender la magnitud de estos acontecimientos, sobre todo tomando en cuenta que nos encontramos con hechos políticos consumados, y más aún, cuando el acontecimiento más importante que determina la historia actual de los trabajadores del mundo es la caída de la burocracia estalinista que llevó a la restauración capitalista en los llamados Estados Socialistas. Pero la posibilidad de cambio un político siempre estuvo latente en tanto existiese el sujeto social de la revolución, es decir, el pueblo trabajador.

El destino de la Alemania Oriental de la post guerra estaba determinado por las luchas políticas libradas en la Rusia Soviética posterior al triunfo revolucionario de 1917. Alemania siempre fue el referente revolucionario para los partidos obreros en el mundo; son incontables los grandes militantes obreros activistas del Partido Socialdemócrata Alemán, pero la traición este partido, que apoyó a su burguesía en la Primera Guerra Mundial tuvo repercusiones inmediatas. El eje político de la revolución pasó a los partidos comunistas y la Tercera Internacional fundada por Lenin, Trotski, Kamanev y otros. Lenin murió cuando se alistaba para librar la lucha contra el germen de la burocracia naciente que nace y crece por un problema importante y que es necesario analizar.

La revolución social triunfó y se consolidó en un país atrasado donde solo se podía socializar la miseria, y el socialismo solo se puede construir con lo más avanzado de las fuerzas productivas que nacen en el capitalismo. Así es que el que repartía lo poco que había que repartir adquiría un enorme poder; poco a poco este poder fue concentrado por la burocracia y su cabeza, José Stalin. Esta burocracia logró triunfar, y para 1938 ya había ejecutado a toda la vieja guardia del partido bolchevique eliminando a León Trotsky, que fue su más férreo enemigo, en 1940. Es importante observar aquí que Trotsky, analizando el proceso de burocratización, había establecido como posibilidad teórica la restauración capitalista de parte de la misma burocracia. Pero por otro lado la tarea era evitar la restauración del capitalismo en el Estado Obrero, por ende se estableció como posibilidad teórica la Revolución Política en el Estado Obrero, es decir que los obreros soviéticos realizasen una revolución política y restauraran la democracia de clase, es decir la democracia soviética.

La II guerra mundial y el reparto de Alemania

La Segunda Guerra Mundial fue la continuación de la Primera Gran Guerra. Las divergencias entre el imperialismo mundial debían tener un segundo raund. Contrario a lo que enseñan en los textos imperialistas, que exaltan el día D como el comienzo del triunfo de los aliados y la libertad, la verdad es que el lado más cruento y decisivo de la guerra se libró bajo las terribles nevadas del oriente europeo. La batalla de Stalingrado y la férrea defensa de los obreros y la población soviética fueron eventos dignos de una epopeya narrada por el mismísimo Homero, y terminó siendo vital para la derrota de los nazis y la toma de Berlín por el Ejército Rojo. Al finalizar la guerra se reunieron en Potsdam Stalin, Churchill y Truman para dividirse el mapa europeo.

Según los acuerdos firmados entre el imperialismo y la casta burocrática estalinista, la burocracia se quedaría con los territorios liberados por el Ejército Rojo. En el caso de Alemania, esta sería dividida en dos, la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana. Particularmente Berlín se fue dividida entre los vencedores, siendo ocupada una parte por tropas del Ejército Rojo, y la otra por las tropas imperialistas.

La división pactada acrecentó las diferencias entre las 2 zonas. Una inyectada estrepitosamente por el capital imperialista por medio del plan Marshall, la otra fue elegida por la burocracia soviética para: “La parte oriental (menos industrializada) quedó sometida a los manejos represivos y opresores de la burocracia local, satélite de sus amos de Moscú. El SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands-Partido de la Unidad Socialista de Alemania), denominación del partido comunista local, impuso una férrea dictadura de partido único, semejante a los regímenes de la URSS y el resto de Europa del Este. La expropiación de la burguesía dio nacimiento a lo que denominamos un estado obrero burocrático, regimentado por la presencia directa del ejército soviético, es decir, una caricatura de “socialismo”.” (Mercedes Petit, Junio de 1953: los obreros se levantaron contra los burócratas Huelga insurreccional en Berlín Oriental).

Es obvio que la diferencia material se acrecentaría entre ambas Alemanias, sobre todo porque Alemania Oriental estaba sumida a la planificación económica impulsada por la burocracia del Kremlin, en donde estaban supeditados a producir químicos, metalurgia pesada, maquinaria pesada entre otras. Pero el problema no era la planificación económica, sino que la burocracia exigía parte de la producción como pago por la guerra. La escasez y las penurias no se harían esperar; según León Trotsky las virtudes de la economía planificada son indiscutibles, pero la economía planificada en manos de la burocracia ocasionaría el caos que estaba preparándose en Alemania Oriental: “Fuera de toda duda, el régimen soviético ha dado un gran impulso a la economía. Pero la fuente de este impulso fue la nacionalización de los medios de producción y la planificación económica, y no el hecho de que la burocracia usurpara el mando de la economía. Por el contrario, el burocratismo, como sistema, ha sido el peor enemigo del desarrollo técnico y cultural del país.

Durante algún tiempo, esto estuvo oculto por el hecho de que la economía soviética tuvo que dedicar dos décadas a asimilar la tecnología y la organización de la producción de los países capitalistas avanzados. Este período de imitación y trasplante se ha podido cubrir, para bien o para mal, con el automatismo burocrático. La aguda y constante contradicción entre ambos elementos conduce a constantes convulsiones políticas y a la eliminación sistemática de los elementos más creativos en todas las esferas de actividad. De este modo, antes de que la burocracia haya conseguido producir una "clase dominante", ha entrado en contradicción irreconciliable con las exigencias del desarrollo. La explicación de esto debe basarse precisamente en el hecho de que la burocracia no es el portador de un nuevo sistema económico peculiar e imposible sin ella, sino un parásito que crece en un estado obrero.” (León Trotsky, En defensa del marxismo).

Levantamiento obrero

Para junio de 1953 la dictadura burocrática en Alemania Oriental estaba encabezada por Walter Ulbricht y apoyada en la STASI (Servicio de Seguridad del Estado). Para el 30 de junio de ese mismo año el régimen intentaría imponer reducciones salariales y peores cargas laborales. El 16 de junio, 14 días antes de entrar en vigencia el decreto, los obreros de la construcción paralizaron sus labores. Rápidamente la huelga se fue extendiendo poco a poco: “La culminación de toda esta etapa de ascenso de las masas soviéticas fue la huelga insurreccional de Berlín Oriental.

En ella, los obreros berlineses salieron a la huelga general para lograr mejores condiciones de vida, haciendo temblar todo el andamiaje del poder soviético en ese país. Sólo la acción del Ejército Rojo impidió que la huelga de Berlín Oriental se extendiera. Este movimiento adquirió no sólo un carácter económico, sino también político: por el alejamiento de las tropas rusas, y libertades democráticas.

Todos estos movimientos fueron locales y fundamentalmente económicos” (Nahuel Moreno, El marco histórico de la revolución húngara). Se formaron comités de huelgas en las fábricas y además se sabe de algunos lugares en los que se dieron coordinadoras entre los mismos. La huelga puso en jaque a Ulbricht, quien al final se apoyó en las tropas de ocupación rusa para aplastar los levantamientos obreros que exigían libertad y la caída del gobierno.

Aplastamiento

Como todos sabemos, no se dio la revolución política, el levantamiento fue aplastado y sus dirigentes encarcelados. Pero este movimiento trajo consecuencias importantes no solo en Alemania sino en el resto de Europa Oriental: “Esta primera etapa del ascenso de las masas soviéticas produjo cambios fundamentales en la estructura y política de la burocracia soviética. Luego de la muerte de Stalin, tomó el timón de la burocracia el "ala liberal" dirigida por Beria-Malenkov. Esta ala estuvo por una política de ligeras concesiones a las masas para conservar lo esencial de los privilegios. La huelga insurreccional de Berlín Oriental, con su repercusión en el elenco gobernante ruso, detonó la derrota de esta corriente. Malenkov fue desplazado y Beria rápidamente fusilado. El nuevo equipo con eje en Kruschev, significó un acuerdo centrista entre las dos tendencias en pugna: la derecha -autoritaria- constituida por el ejército, y la "liberal" de Malenkov.” (Ídem).

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