Por Orson Mojica

Desde que fue forzado a abandonar la presidencia en enero del 2021, Trump ha tenido que afrontar muchos costosos juicios civiles y penales, que amenazaban con dejarlo por fuera de una próxima campaña electoral. Las acusaciones estatales y federales sumaban casi una centena de varios tipos de delitos. Una condena por delitos automáticamente sacaría del juego a Donald Trump, porque lo enviaría a la cárcel. El Partido Demócrata ha creído, hasta el momento, que los jueces y el sistema judicial de Estados Unidos pueden detener a Trump, e inhibirlo políticamente.

En enero del 2024, un jurado civil de Nueva York  condenó a Trump a pagar 83,3 millones de dólares en daños a la columnista E. Jean Carroll, por haberla difamado repetidamente durante años. En febrero, Trump fue condenado por un juez de Nueva York a pagar una multa de 350 millones por  defraudar durante una década a bancos y aseguradoras, mediante la Organización Trump, inflando el valor de sus propiedades.

A pesar de la presión judicial, la estrategia de Trump ha sido retrasar al máximo la culminación de estos juicios, mientras iniciaba una nueva campaña por la presidencia de Estados Unidos. Cualquier sentencia condenatoria quedaría anulada por la inmunidad presidencial, si Trump llegase a ganar la presidencia en noviembre del 2024.

La percepción sobre los delitos cometidos por Trump, ha comenzado a cambiar entre la población. Cada vez es menor la cantidad de votantes demócratas o independientes que piensan que Trump es un criminal. Este fenómeno está asociado al desencanto político con la gestión y administración del presidente Biden. Los votantes republicanos siempre han cerrado filas en relación a la inocencia de Trump.

Vanos intentos de aplicar la enmienda 14

El principal argumento utilizado por los demócratas, con el objetivo de inhabilitar políticamente a Trump, es que este fue el promotor de una turba enfurecida que tomó el edificio del Capitolio el 6 de enero del 2021, con el objetivo de evitar que el Congreso declarase la victoria de Biden en las elecciones de noviembre del 2020.

Algunas cortes estatales, como las de Maine y Colorado, emitieron sentencias prohibiendo a Trump presentarse a las elecciones internas. Trump se anotó la primera victoria legal al obtener una sentencia favorable de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, con mayoría de magistrados conservadores, incluyendo los nombrados por el. En esta sentencia, los magistrados argumentaron que “(…) los estados pueden inhabilitar a las personas que ocupan o intentan ocupar un cargo estatal. Pero los estados no están facultados por la Constitución para aplicar el artículo 3 en relación con los cargos federales, especialmente la Presidencia (…) Nada en la Constitución delega en los estados la facultad de aplicar el artículo 3 a los titulares de cargos y candidatos federales” (CNN, 4/03/2024)

La 14 enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, fue aprobada en julio de 1868, después de finalizada la guerra civil. El numeral 3 contiene una prohibición para optar a cargos federales: “Ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, u ocupar cargos, civiles o militares, en los Estados Unidos, o en cualquier estado, si, habiendo prestado juramento previamente como miembro del Congreso, o como oficial de los Estados Unidos, o como miembro de cualquier legislatura de algún estado, o como oficial del poder ejecutivo o judicial de ese estado, para defender la Constitución de los Estados Unidos, ha incurrido en insurrección o rebelión contra los mismos, o ha dado auxilio o consuelo a sus enemigos. Pero el Congreso puede, por voto de dos tercios de cada Cámara, retirar tal inhabilidad.

Esta norma fue adoptada para evitar una nueva secesión. Los demócratas han depositado todas sus esperanzas en que los tribunales finamente condenen a Trump por haber promovido una “insurrección o rebelión” con la toma del Capitolio por sus partidarios.  En realidad, la protesta violenta  de los partidarios de Trump no llega a la categoría de “insurrección o rebelión”. Incluso, no cubre al presidente, por ser inconcebible que el presidente organice una “insurrección o rebelión” contra su propia administración.

Es poco probable que, sin un juicio previo que condene a Trump por “insurrección o rebelión”, la mayoría de magistrados conservadores emita una sentencia condenatoria que impida a Trump ser candidato a la presidencia, aplicando el numeral 3 de la enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos.

La gestión económica de Biden

A la administración Biden le tocó lidiar con un fenómeno inflacionario que ha provocado mucho descontento social. Durante la pandemia, Trump imprimió billones de dólares para subsidiar a los hogares que fueron afectados por la parálisis económica. El apoyo económico y militar a la guerra en Ucrania, también ha sido financiado con dinero recién impreso.

Si bien es cierto que Biden logró evitar una recesión económica, los votantes perciben la realidad de otra manera. Las cifras macroeconómicas indican un moderado crecimiento de la economía en Estados Unidos, pero el deterioro económico de la clase media y de los trabajadores, es espeluznante.

Las ultimas encuestas reflejan que Biden tiene apoyo únicamente en el 36% de los votantes, es decir, dos tercios de la población desaprueba la gestión de Biden, sobre todo en lo relacionado a la economía y la pérdida del poder adquisitivo.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008, defiende a capa y espada las políticas de Biden, y se queja amargamente que la percepción de la ciudadanía sea otra. “(…) En septiembre del 2023, los precios al consumo eran aproximadamente un 19% más altos que justo antes de la pandemia. Los salarios medios también habían subido, aproximadamente en la misma proporción, y los sueldos de los trabajadores no supervisores (la mayor parte de la mano de obra) habían subido bastante más. Pero como la naturaleza humana es como es, resulta lógico que la gente tenga la sensación de que, a pesar de haber obtenido más ingresos, la inflación se los ha arrebatado”. (El País, 11/11/2023)

Krugman ha perdido la seriedad científica, no aporta datos sobre cuanto aumentaron realmente los salarios, el malestar de la población no es gratuito. Y continúa reprochando a los trabajadores, que la economía anda muy bien. ““El desempleo sigue cerca de su nivel más bajo en 50 años, y a pesar de ello, la inflación ha descendido rápidamente; los precios al consumo no subieron nada en octubre, aunque eso fue en parte ruido estadístico. (…) Sin embargo, las encuestas sobre la confianza de los consumidores y los sondeos políticos siguen mostrando que los estadounidenses tienen una visión muy negativa de la economía durante la presidencia de Joe Biden. (El País, 25/11/2023)

La inflación ha descendido y la tasa de desempleo se encuentra en el 4%, pero esto no es suficiente. Por su parte los republicanos, explotan ese sentimiento “pesimista” en la gente. La política de la Reserva Federal para combatir la inflación por medio de altas tasas de interés, dificulta la adquisición de nuevas viviendas. Ante el deterioro de los salarios, la población recurre a un mayor endeudamiento, por eso ha aumentado el descontento social contra la administración Biden.

Auge en la sindicalización y huelgas

Y es que la inflación y el constante deterioro de los salarios en el tiempo, provocaron un inusitado aumento de la sindicalización y de las peticiones laborales. Mas de 16,2 millones de trabajadores estaban organizados en sindicatos, extendiéndose la organización al sector de servicios. El auge en el surgimiento de sindicatos trajo también un aumento de huelgas por aumento de salarios

En 2023, 458,900 trabajadores participaron en implicados en 33 grandes paros o “paros laborales importantes”, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). El número de trabajadores involucrados en paros laborales mayores aumentó un 280% en 2023, volviendo a los niveles vistos por última vez antes de la pandemia COVID-19. En el año 2022, los trabajadores en huelga fueron apenas 120,600. Este renacer de luchas sindicales abarcó a la industria automotriz, enfermeras, profesores de escuelas públicas hasta guionistas y actores de Hollywood.

En marzo de 2023, unos 2.200 trabajadores de la Universidad de Michigan se declararon en huelga durante cinco meses. La huelga concluyó con un rotundo triunfo laboral: un nuevo contrato de tres años que incluía importantes aumentos salariales en los tres campus, protecciones contra el acoso, baja por parto remunerada, cobertura del seguro médico para la atención sanitaria de afirmación de género y una bonificación por firma de 1.000 dólares

Entre 2013 y 2023, las ganancias de los tres gigantes de la industria automotriz (Ford, General Motors y Stellantis) habían aumentado en 250.000 millones de dólares, mientras que los miembros de la United Auto Workers (UAW) no habían visto un ajuste salarial desde 2009.

Por ello, el 15 de septiembre de 2023, más de 12.000 trabajadores, organizados en UAW se declararon en huelga en General Motors, Ford y Stellantis tras expirar su contrato

En total, participaron en el paro unos 53.000 trabajadores. Era la primera vez que la UAW hacía huelga en los tres fabricantes de automóviles al mismo tiempo. La histórica huelga terminó con un aumento del 33% para los trabajadores

Las huelgas también se extendieron a los empleados públicos, especialmente sanidad y educación. En octubre de 2023, más de 75.000 trabajadores sanitarios de Kaiser Permanente representados por una coalición de múltiples sindicatos protagonizaron la mayor huelga sanitaria registrada en la historia de Estados Unidos, que abarcó a enfermeras, técnicos médicos y personal de apoyo en cientos de centros de Kaiser en siete estados y el Distrito de Columbia, con los mayores grupos de trabajadores de Kaiser en huelga en California. Tras tres días de huelga, los trabajadores alcanzaron un acuerdo provisional que incluía un aumento salarial general del 21% en cuatro años, primas adicionales y remuneración por rendimiento compartido, así como nuevas iniciativas de formación, educación y contratación para aumentar la plantilla. El acuerdo también fijó un nuevo salario mínimo para los trabajadores sanitarios de Kaiser.

El 16 de noviembre de 2023, más de 5.000 trabajadores de las cafeterías Starbucks se declararon en huelga en protesta por la negativa de la empresa a negociar de buena fe para alcanzar un primer contrato. Los trabajadores de 43 estados, en 391 de las tiendas propiedad de Starbucks, votaron a favor de la sindicalización

El ascenso sindical en Estados Unidos es una consecuencia directa del deterioro de los salarios y de las condiciones de vida de los trabajadores. Las cifras oficiales no registran las luchas ni el malestar de los trabajadores en las empresas pequeñas o medianas

El resultado de las elecciones primarias

En el bando republicano el discurso agresivo de Donald Trump se ha impuesto en detrimento de sus competidores que, uno a uno, fueron retirándose de la contienda. El principal oponente de Trump, pero que maneja un discurso similar a este, fue Ron Di Santis, el popular gobernador de Florida, en enero de 2024 tuvo que anunciar su retiro de la nominación presidencial republicana.

“(…) Ahora, tengo claro que la mayoría de los votantes de las primarias republicanas quieren darle otra oportunidad a Donald Trump. Trump es superior al actual titular, Joe Biden. Eso está claro. Firmé un compromiso para apoyar al candidato republicano y cumpliré ese compromiso. Tiene mi respaldo porque no podemos volver a la vieja guardia republicana de antaño, una forma reenvasada del corporativismo recalentado que representa Nikki Haley” (El Pais, 21/01/2024)

Los rivales menores también quedaron tirados en el camino. Al final, después del supermartes, el dia en que hubo elecciones primarias en 15 Estados, Trump había acumulado 1078 delgados, frente a 94 delegados de Nikky Haley. Trump necesita 1215 delegados para obtener la nominación, de hecho, ya la tiene en la bolsa de su pantalón.

Nikky Haley tuvo que retirarse de la contienda, en silencio, sin dar su apoyo publico a Trump, sus declaraciones fueron breves: “Ahora es responsabilidad de Donald Trump ganarse los votos de aquellos en nuestro partido y fuera de él que no lo respaldan, y espero que lo haga (…) La política se trata de atraer a la gente a tu causa, no de rechazarlos. Nuestra causa conservadora necesita urgentemente a más gente. Este es el momento de que él (Trump) elija". (DW, 06/03/2024)

Biden no tuvo contrincantes serios.

La crisis debilita a Biden

En la campaña electoral del 2020, después de las intensas jornadas contra el racismo, desencadenadas por el asesinato de George Floy, un segmento importante de jóvenes, blancos y negros, así como latinos, estaban muy entusiasmados con la candidatura del senador Bernie Sander, pero al final, este, presionado por la cúpula del partido demócrata, declino a favor de Joe Biden.

Este segmento, junto con los independientes, decidió la victoria a favor de Biden. Las ultimas encuestas rebelan que este segmento de jóvenes y latinos esta decepcionado con la administración Biden.

En diciembre de 2023, una encuesta de Bloomberg News/Morning Consult encontró que “en conjunto, 58 por ciento de los votantes en estados importantes –Arizona, Georgia, Pensilvania, Wisconsin, Michigan, Carolina del Norte, Nevada– tienen una percepción negativa de Biden”. (La Jornada, 15/12/2023).

La principal critica se centra en que Biden y los demócratas no escuchan el clamor popular.

Muchas encuestas son tendenciosas, pero la última encuesta nacional de New York Times (un medio de comunicación asociado al Partido Demócrata) revela algo sorprendente: “En general, el 40 por ciento de los votantes dijo que las políticas de Trump los habían ayudado personalmente, en comparación con sólo el 18 por ciento que dice lo mismo sobre las políticas de Biden. En cambio, el 43 por ciento de los votantes dijo que las políticas de Biden los habían perjudicado, casi el doble de la proporción que dijo lo mismo sobre las políticas de Trump” (The New York Times, 4/03/2024).

En resumen, la encuesta New York Times/Siena College lanzó una estruendosa señal de alarma, de que las cosas no andan bien para Biden. Paralelamente, el debilitamiento de Biden se traduce lentamente en un fortalecimiento de Trump. Dada la polarización entre demócratas y republicanos, la batalla la decidirán los independientes. Pero algo es innegable: Biden ha perdido apoyo entre quienes se movilizaron contra el racismo en 2020, ahora agravado por el apoyo incondicional a Israel que masacra al pueblo palestino en Gaza.

Trump a la ofensiva

Uno de los puntos que Trump más explota en sus discursos, es la crisis migratoria en la frontera con México, y la “invasión” de migrantes. Trump se quejó de que “Estas son las personas que están entrando en nuestro país, y vienen de cárceles y vienen de prisiones y vienen de instituciones mentales y vienen de manicomios y son terroristas. Los están introduciendo en nuestro país. Y es horrible. Estados Unidos está siendo invadido por el crimen migrante Biden. Es una nueva forma de violación viciosa a nuestro país. Es el crimen migrante”. Y prometió que si ganaba la presidencia, ejecutaría “la mayor deportación de inmigrantes sin papeles”. (El País, 1/03/2024)

Mientras Trump ataca la política migratoria de Biden, que ha sido desbordada por centenares de miles de migrantes que se agolpan en la frontera con México, este se limita a quejarse de que los republicanos no aprueban los fondos necesarios para reforzar la vigilancia militar de la frontera sur.

El discurso del Estado de la Unión

El 7 de marzo, el presidente Biden rindió su cuarto informe ante el Congreso, sobre el estado de la Unión, en el cual sobresalieron algunos ejes políticos de su campaña presidencial.

Para Biden, Estados Unidos se encuentra ante “momentos sin precedentes en la historia de la Unión. (…)  la libertad y la democracia están siendo atacadas al mismo tiempo en el extranjero y en nuestro país. En el extranjero, Putin de Rusia sigue adelante invadiendo Ucrania y sembrando el caos en Europa y otros lugares (…)”

Sin decirlo claramente, insinuó que los seguidores de Trump que se tomaron el Capitolio el 6 de enero del 2021, “colocaron a la democracia estadounidense bajo amenaza”. El enemigo externo es Putin y Rusia, y el enemigo interno es obviamente Donald Trump y el Partido Republicano.

En relación a la derogación del derecho al aborto, Biden criticó a “(…) aquellos que alardean de haber revocado Roe v. Wade no tienen idea del poder de la mujer en Estados Unidos. (…) Se dieron cuenta cuando la libertad reproductiva estaba en la papeleta y ganó en el 2022, 2023 y se darán cuenta de nuevo en 2024”.

El derecho al aborto será una de los ejes centrales de la campaña de Biden, Sobre la buena marcha de la economía, dijo lo siguiente: “(..) Heredé una economía al borde del abismo. (…) Quince millones de nuevos empleos en tan solo 3 años. ¡Eso es un récord! La menor tasa de desempleo en 50 años. (…) ¡Los salarios continúan aumentando y la inflación disminuye!. La inflación se ha reducido de un 9 % a un 3 %, ¡la menor en el mundo!”.

Los trabajadores y la clase media perciben la realidad económica de otra manera. Sienten, y están en lo correcto, que han perdido poder adquisitivo, que todo está más caro, y eso le pasará factura a Biden en las próximas elecciones.

Una de las banderas de los republicanos ha sido la lucha contra el déficit fiscal, por eso insisten en recortar programas sociales y reducir los impuestos. Biden, en su ultimo año, ha insistido en lo inverso: “La última administración estableció un recorte tributario de dos billones de dólares que beneficiaba extremadamente a los muy acaudalados y a las grandes corporaciones y que hizo explotar el déficit federal. (…) Agregaron más cantidad a la deuda nacional que ningún otro término presidencial en la historia de Estados Unidos (…)  hay 1.000 multimillonarios en Estados Unidos.

¿Saben cuál es el promedio de tasa tributaria federal para estos multimillonarios? ¡Es 8,2 por ciento! Esto es bastante menos de lo que la gran mayoría de los estadounidenses paga.”

Del discurso de Biden, y también de los discursos de Trump, se pueden apreciar algunos ejes políticos de la campaña electoral que se avecina. Biden retomará la consigna de 2020, de que los ricos paguen mas impuestos, para atraer votos. Trump, por su parte, vuelve a insistir en la rebaja de impuestos a los ricos. No obstante, de nada sirve plantear más impuestos a los ricos, si continúan los recortes a los programas sociales y si la gente no se siente directamente beneficiada. Este será un tema central de la campaña electoral.

Una revancha entre ancianos

En términos generales debemos guardar respeto por las personas de la tercera edad. Sin embargo, Trump, que tiene 76 años, se burla constantemente de las capacidades de Biden, de sus caídas, de sus olvidos, de sus lapsus, etc, convirtiendo la burla en un eje de ataque contra Biden, el primer presidente en tener 80 años de edad, y que lucha por su reelección.

En una reciente entrevista, Hilary Clinton, reconoció que, efectivamente, Biden es un hombre viejo. “Alguien me dijo el otro día... 'Bueno, pero, ya sabes, Joe Biden es viejo'. Le dije: '¿Sabes qué? Joe Biden es viejo. Sigamos adelante y aceptemos la realidad. Joe Biden es viejo'. Así que tenemos una contienda entre un candidato que es viejo, pero que ha hecho un trabajo efectivo y no amenaza nuestra democracia. Y tenemos otro candidato que es viejo, apenas tiene sentido cuando habla, es peligroso y amenaza nuestra democracia” (Fox News, 5/03/2024)

De esta manera, adelantándose y reconociendo la vejez de Biden, los demócratas tratan de amortiguar los golpes de Trump, sobre la avanzada edad y la supuesta incapacidad de Biden para gobernar, neutralizando el principal eje de ataque de los republicamos hasta el momento.

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