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COSTA RICA.- Algunas consideraciones sobre los resultados electorales del 6 de febrero

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Por José René Tamariz

El 6 de febrero de 20222 se realizaron las elecciones nacionales en Costa Rica para elegir al presidente de la República, dos vicepresidentes y 57 diputados a la Asamblea Legislativa. Tal como había sido previsto por todas las encuestas ningún candidato alcanzó el 40% de los votos para ganar en primera ronda y, por ende, obligadamente vamos a segunda ronda el 3 de abril. Al final de la jornada electoral quedaron en primero y segundo lugar, José María Figueres del Partido Liberación Nacional (PLN) y Rodrigo Chaves del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), para disputar la presidencia de la República en el balotaje del 3 de abril.

Marco Sociopolítico y Económico de las Elecciones

La situación político-social en la que se produjo el proceso electoral se caracterizó por una fuerte y violenta ofensiva gubernamental y neoliberal en contra de los niveles de vida, trabajo y salarios de los trabajadores, sectores de clase media y populares. Esa ofensiva se ha concretado en la aprobación de un conjunto de proyectos regresivos, tales como, la ley de fortalecimiento de las finanzas públicas, mejor conocido como “combo fiscal”, que aumento de forma significativa los impuestos mediante el impuesto al valor agregado (IVA); la reducción de los pluses salariales pagándolos de forma nominal y no porcentual y, en algunos casos, su eliminación; la aprobación de la regla fiscal que impone severas restricciones al gasto público cuando la relación deuda pública y PIB sea del 60%. El resultado de ese “combo fiscal” también se tradujo en la derrota de la más larga huelga que haya habido en la historia de Costa Rica. Por otra parte, también se aprobó la ley que, prácticamente, prohíben las huelgas. Esa aprobación constituyó otra gran derrota política para el movimiento sindical y social.

Más recientemente, esa ofensiva se ha traducido en el congelamiento salarial por tiempo indefinido en el sector público; el no pago de las anualidades; el encarecimiento de los productos de la canasta básica para todos los trabajadores; la devaluación del colón respecto al dólar; el encarecimiento de los créditos; quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas y mayor desempleo. Dentro de esa ofensiva también se encuentra los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incluye, entre otros, proyectos como el de empleo público que ya fue aprobado en primer debate en el seno de la Asamblea Legislativa y que, eventualmente, podría ser aprobado en los próximos días de forma definitiva, ya que fue santificado por la Sala IV que dio luz verde para su aprobación. Ese proyecto constituye un profundo retroceso en el sistema de empleo y de los salarios del sector público, ya que elimina de forma definitiva los componentes salariales (pluses) y facilitará los despidos de los trabajadores.

El movimiento cívico realizado en los meses de septiembre y octubre de 2020 por el Movimiento Rescate Nacional (MRN) logró un triunfo parcial y temporal al detener el acuerdo con el FMI, pero al final, de la ofensiva gubernamental y producto de la política conciliadora de sus dirigentes con la patronal de la UCCAEP, gobierno retomó la ofensiva y logró sus propósitos de negociar y aprobar la agenda con el FMI. Agenda que, aunque no ha sido aprobada en su totalidad, está avanzando en el seno del Congreso. Por otro lado, si el proyecto de empleo público que es el proyecto estrella del acuerdo con el FMI se aprueba de forma definitiva, sin resistencia sindical y social, va a constituir otro gran golpe al movimiento de los trabajadores y sindical.

Es necesario e importante señalar que, con ciertas excepciones como la ANEP, una gran parte de las dirigencias sindicales burocráticas, tales como la de APSE, ANDE, SEC y otras, han sido cooptadas de una u otra forma por el gobierno. Esas dirigencias aceptaron mediante un supuesto “diálogo social” negociar la agenda con el FMI. Simultáneamente, las burocracias sindicales, poniendo de pretexto la pandemia de la COVID 19 ha profundizado su inacción, desmovilización de sus bases y no han realizado ningún proceso de lucha serio para enfrentar la ofensiva gubernamental y neoliberal. Entonces, ese es el marco en que se realizaron las elecciones nacionales del 6 de febrero: fuerte y violenta ofensiva neoliberal contra los niveles de vida y de los salarios de los trabajadores, derrotas tras derrota de luchas y la cooptación de las burocracias sindicales por parte del gobierno y, por ende, la desmovilización permanente de las bases sindicales, sociales y populares.

El Mayor Abstencionismo Electoral de los 60 Últimos Años

El abstencionismo de las pasadas elecciones se ubicó en el 40,65%, constituyendo el más alto de las últimas seis décadas. En la anterior elección la abstención fue del 34,3%. Se podría afirmar que, en realidad, el ganador de esas elecciones fue el abstencionismo. Sin duda alguna, ese gran abstencionismo refleja diversas motivaciones y razones. Un proceso de incredulidad en el régimen democrático burgués en Costa Rica; un gran descontento popular, manifestado de forma pasiva, por amplios sectores de la población que han visto descender sus niveles de vida, producto del desempleo, mayor pobreza y desigualdad; repudio a los partidos políticos en general por considerar que son integrados por políticos corruptos; sectores jóvenes y de otros estratos sociales que no se identifican con ningún partido político y que deciden abstenerse porque no le ven importancia al proceso electoral, ya que eso no cambiará las condiciones miserables de vida en que encuentran.

Es importante destacar que el mayor abstencionismo se produjo en las zonas fronterizas y costeras del país en donde la pobreza y desigualdad se ha incrementado de forma cruel en los últimos años, tales como Guanacaste, Limón y Puntarenas.

La Elección Presidencial

La elección de Figueres en primer lugar de las elecciones presidenciales con un poco más del 27% de los votos emitidos reafirmó, más o menos, los sondeos de opiniones de las diversas encuestas. En los sondeos, él siempre se mantuvo en primer lugar en la intención de votos. La sorpresa la constituyó el candidato, Rodrigo Chaves del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), un partido de derecha emergente que, en diversas encuestas aparecía ubicado generalmente en quinto o cuarto lugar, pero que al final logró el segundo puesto, pasando al balotaje de abril próximo. Desde ese punto de vista, la elección en segundo lugar de la elección presidencial de Chaves reflejó de forma parecida la situación de las dos últimas elecciones, en donde ganaron los candidatos del PAC, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado. Obviamente, los escenarios son diferentes. Entonces, se ha instalado en el país de forma consecutiva el fenómeno electoral de segunda vuelta y la emergencia de un candidato sorpresa en segundo lugar.

Las razones políticas y sociales por las cuales Chaves y no Lineth Saborío del PUSC y Fabricio Alvarado del Partido Nueva República (PNR) quedó en segundo lugar, lo analizamos más adelante.

La Elección de Diputados de la Asamblea Legislativa

La elección de los 57 diputados del Congreso refleja una reconfiguración de fuerzas políticas en el seno de esa institución. De la actual Asamblea Legislativa desaparecen cuatro partidos políticos: el Partido Acción Ciudadana (PAC) que tiene actualmente 10 diputados, organización que fue gobierno por dos períodos consecutivos, sufriendo la derrota mas contundente lo cual se analiza en un apartado; el Partido Restauración Nacional (PRN) que tiene 7 congresistas, ex partido de Fabricio Alvarado con el cual rompió y esta elección demostró que ese partido dependía de esa figura política; el Partido Republicano Socialcristiano (PRSC) que tiene 2 diputados, detrás del cual está el ex presidente Rafael Ángel Calderón y el Partido Integración Nacional (PRN) que obtuvo 4 diputados en las elecciones de 2018.

Conservan sus posiciones e incluso, algunos, aumentan su número de diputados, el Partido Liberación Nacional (PLN) que pasa de tener 17 diputados a 18; el Partido Unidad Socialcristiana (PUSC) el cual pasa de tener 9 curules a 11; el Partido Nueva República (PRN) que es una escisión del PRN, el cual tenía 7 diputados, logra conservarlos y de último el Frente Amplio (FA) que tiene actualmente una representación unipersonal pasa a tener 6 diputados.

Emergen y se posicionan dos nuevas fuerzas políticas de derecha en el Congreso, a saber, el Partido Progreso Social Democrático (PPSD) con 9 diputados y el Partido Liberal Progresista (PLP) con 6 nuevos diputados.

¿Cómo se pudo haber redistribuido las votaciones para diputados en las elecciones recién pasadas? Como hipótesis se podría especular que el Frente Amplio (FA) capitalizó a un sector de votantes del PAC y otro sector lo haya ganado el PPSD; los votantes del PRSC es muy probable los haya capitalizado el PUSC por afinidad ideológica; otros sectores que votaron por el PLN, PPSD y el PLP es probable que provengan, de forma aleatoria, del PAC, PRN y PIN.

La nueva reconfiguración de la Asamblea Legislativa refleja denota la conformación de un sector de diputados mucho más duro hacia la derecha y proclive a llevar a fondo el desmantelamiento total del Estado Social, mediante una cirugía más violenta de reforma del Estado. Es probable que Rodrigo Arias, un confeso y violento neoliberal encabece la fracción del PLN e incluso se convierta, de ganar Figueres la segunda ronda, en el presidente del Congreso. Por parte del PPSD, es muy probable que Pilar Cisneros, una experiodista enemiga del sector público en general dirija la fracción del PPSD. Fabricio Alvarado, un fundamentalista religioso, encabezará la fracción del PRN, mientras que por el PLP lo más seguro es que Eli Feinzaig, un neoliberal confeso que está dispuesto a recortar y reducir el Estado a su mínima expresión, con el cierre masivo de instituciones públicas, sea el jefe de fracción. Dentro del PUSC no hay una figura reconocida que ejerza esa función.

La Derrota Histórica del PAC y la Resiliencia del PLN y PUSC

El Partido Acción Ciudadana (PAC) que fue una escisión del PLN, surgida en el año 2000, logró surgir como una fuerza emergente que le disputó el reinado al viejo bipartidismo del PLN y PUSC, logrando ser la tercera fuerza en el seno de la Asamblea Legislativa desde el año 2002 y que logró ganar la presidencia de la República por dos períodos consecutivos desde el año 2014 hasta el 2022. El surgimiento del PAC como una nueva opción y oferta electoral, autoproclamada como “progresista” y de “centro”, entre los viejos partidos políticos del bipartidismo, creó mucha esperanzas e ilusiones entre la ciudadanía y el electorado que estaba harto de las tropelías y corrupción generalizadas de los políticos de esas viejas organizaciones políticas.

Sin embargo, el último gobierno del PAC encabezado por Carlos Alvarado se encargó de ser el sepulturero de ese partido político con la aplicación y ejecución de políticas neoliberales que han hundido en una mayor pobreza, desigualdad, miseria y ruina a miles de familias, mediante el incremento del desempleo, la informalidad, la carestía de la vida y otros males sociales y económicos. El engaño y fraude realizado por el PAC contra sus miles de simpatizantes y votantes le pasaron la factura a ese partido político. El PAC tuvo 14 diputados en el año 2002; 17 congresistas en el 2006; 11 diputados en el año 2010; 13 congresistas en el año 2014 y 10 en el año 2018. En las elecciones, recién pasadas, el PAC no logro sacar ni un diputado. Esos resultados electorales catastróficos colocan a ese partido político al borde de su desaparición, ya que quedó con una gran deuda económica y sin derecho a obtener financiamiento de la deuda política por parte del Estado, puesto que solamente obtuvo un 0,66% de los sufragios y no el 4% necesario para tener derecho a financiamiento estatal.

Además de lo anterior, las votaciones y los resultados electorales del PAC, reflejaron que esta agrupación política no tenía una base social de apoyo estructural sólida que le fuera fiel con sus votos, sino que esa base social anterior fue circunstancial, efímera y volátil. No tenía identidad y fidelidad partidaria.     

Contrario a lo sucedido al PAC, las votaciones y resultados electorales de los viejos partidos políticos del bipartidismo, pese a los grandes escándalos de corrupción de sus expresidentes José María Figueres, Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón, reflejaron que esas viejas agrupaciones logran conservar una caudal de votantes fieles a la tradición liberacionista y socialcristiana que logra sostenerlos en el poder tanto en la Asamblea Legislativa como, en la posibilidad, de regresar a controlar el poder Ejecutivo.

Los Resultados Electorales del Frente Amplio (FA)

El Frente Amplio (FA) surge como un partido de izquierda moderada, reformista que no pretende destruir el sistema capitalista costarricense, sino solamente introducir reformas progresivas en él como implantar un régimen tributario más justo y equitativo, así como de mantener el Estado Social de Derecho, conservando la institucionalidad actual. En el período 2014-2018 el FA tuvo 9 diputados y para el presente período 2018-2022 disminuyó dramáticamente a 1 diputado. Sin embargo, en las elecciones del pasado 6 de febrero logró aumentar sus diputados electos a 6, lo cual representa un incremento importante, pero sin llegar al nivel del período 14-18.

No obstante, lo anterior, es necesario e importante destacar que la votación del FA refleja que existe una numerosa franja de votantes que giraron a un poco más a la izquierda y hacia el centro izquierda. Dentro de ese conglomerado de votantes se encuentra un pequeño sector de izquierda que constituye un caudal electoral estructural del FA, pero en ese amplio sector existe una gran franja de votantes volátil de tipo progresista que giraron hacia el FA y lo consideran como una opción de centro izquierda moderada.

Por tanto, poco a poco, el FA va a ir profundizando su proceso de adaptación y climatización al régimen democrático burgués, hasta convertirse en un partido político de centro, entre la derecha y la izquierda. La tendencia y posible orientación política electoral del FA es a transformarse en un tipo de partido al original PAC, pero un poco más a la izquierda. El ingreso del FA al gobierno de Alvarado, mediante Patricia Mora como ministra de la Condición de la Mujer reflejó que esa organización política está dispuesta, hacia el futuro, a cogobernar en alianzas con otros partidos políticos con ciertos tintes “progresistas”.

De otro lado, hay que destacar que el FA, en su giro de adaptación y climatización al régimen democrático burgués ha priorizado el trabajo y oposición parlamentario en detrimento y, en cierto modo, a la renuncia de la movilización y lucha callejera para enfrentar la ofensiva neoliberal violenta de los sectores neoliberales contra de las condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares.

¿Qué Evidencian los Resultados Electorales del 6 de febrero?

Las elecciones del 6 de febrero reflejaron de forma distorsionada el proceso de derrotas tras derrotas del movimiento de los trabajadores, sindical y popular planteado en el primer apartado del presente artículo. Se produjo un profundo giro masivo de las masas hacia la derecha y el extremo de la derecha. La elección del primero y segundo lugar en la elección presidencial de los candidatos del PLN y PPSD, José María Figueres y Rodrigo Chaves, respectivamente son indicativos de ese giro, además de la elección de diputados a la Asamblea Legislativa. La elección para la segunda vuelta de Figueres, un político ex fugitivo de la justicia y de Chaves un acusado de acoso sexual en el Banco Mundial, reflejaron la desesperación de las masas por sus deplorables condiciones de vida y la decepción con el PAC, lo cual no les importó elegir, mayoritariamente, entre un político corrupto y un acosador sexual.

Si comparamos las dos elecciones anteriores en donde el PAC ganó las elecciones con la elección del 6 de febrero se pueden observar las diferencias políticas y giros de las amplias masas de votantes hacia el centro con el PAC y ahora hacia la derecha y extrema derecha. Las elecciones del PAC crearon grandes ilusiones en diferentes sectores sociales, los cuales creyeron que había una “nueva” forma de hacer política y las posibilidades de mejorar sus condiciones de vida y existencia, pero la realidad debido a las políticas de ajuste fiscal, hambreadoras y de miseria, aplicadas por el gobierno de Carlos Alvarado, condujeron a esos amplios sectores totalmente a la derecha y extrema derecha. Sin embargo, una pequeña pero importante franja de votantes de izquierda y otros con características progresistas giraron, minoritariamente, hacia el lado izquierdo del péndulo político.

Por otra parte, sin pretender hacer caracterizaciones psicológicas, es importante determinar hacia dónde se podría encaminar Costa Rica con la elección de cualquiera de los dos candidatos en el balotaje del 3 de abril.

Figueres, es un político burgués con la “experiencia” de haber sido presidente de la República en el período 94-98 y que ha demostrado que está dispuesto a aplicar las políticas más drásticas y draconianas contra los trabajadores y sectores populares. En su período presidencial realizó las reformas del régimen de pensión del magisterio nacional, lo cual condujo a la reducción del monto de esta desde un 100% hasta un 60%; rebajó el salario por un mes de huelga a los trabajadores de la educción y los reprimió violentamente; cerró el Banco Anglo y del instituto costarricense de ferrocarriles, asimismo también aplicó planes de ajustes estructural en contra de las masas en general. En otras, está dispuesto a aplicar a rajatabla los planes de ajuste fiscales y ejecutar las políticas fondomonetaristas en contra de los trabajadores y demás sectores populares.

Por su parte, Rodrigo Chaves es un tecnócrata que ha trabajó por largos años para el Banco Mundial en diversos países de América, Europa y Asia. Antes de ser escogido por Carlos Alvarado para ser ministro de hacienda de forma fugaz, se desempeño como director país del Banco Mundial en Indonesia. En pocas palabras, Chaves es un hombre de los organismos financieros internacionales, lo cual indica que está dispuesto a aplicar las políticas y medidas de ajuste fiscal y estructural que demanden esos organismos hacia Costa Rica.

Dado que Chaves es un tecnócrata y que no ha tenido carrera como político tradicional ha creado ilusiones entre amplios y diversos sectores de la población. Además, es necesario mencionar que es un tipo que no es del agrado de ciertos sectores burgueses como del diario “La Nación” y otros medios, puesto que durante su gestión como ministro de hacienda planteo el levantamiento del sacrosanto “derecho” al secreto bancario. 

Por tanto, ambos candidatos son como la cara de una misma moneda. Sus diferencias son de estilo y quizá de tiempos para aplicar las medidas de ajuste fiscal y estructural contra los trabajadores, sectores populares y otros sectores medios. Con base en esa caracterización, el llamado es al abstencionismo electoral en segunda ronda o bien ir a anular el voto.

De otro lado, es importante señalar que la votación de Chaves y su partido es muy volátil, dado que esa agrupación es de reciente formación y no tiene apoyo estructural. Es más, ni siquiera tiene gente o equipo para hacer un eventual gobierno del PPSD. Por su parte, Figueres en la primera vuelta electoral le sacó una ventaja de 200 mil votos a Chaves que podría inclinar la balanza a favor de Figueres en el balotaje del 3 de abril. Pero, también podría darse una sorpresa como ha sucedido en las elecciones anteriores. Sin embargo, no podemos afirmar de forma categórica que Figueres ganaría en segunda vuelta. Lo único que podríamos afirmar es que la moneda electoral se encuentra en el aire y hasta el 3 de abril lo sabremos.

Nota: no nos hemos referido a la participación del PT en las elecciones debido a la super marginalidad de su votación. En una próxima nota nos referiremos a ese desastre.

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