Por Sebastián Ernesto González

La Corte Suprema de Justicia, que avaló y legalizó el Golpe de Estado del 2009, finalizó su periodo legal el día lunes 25 de enero, después de 7 años de estar al servicio de los grupos fácticos que han hundido a la familia hondureña en una crisis económica nunca antes experimentada en el país. Con el Partido Nacional al frente con dos gobiernos consecutivos, el de Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández y con el apoyo casi absoluto del Partido Liberal, esta CSJ se mantuvo en primera línea violentando los derechos laborales de innumerables trabajadores que fueron despedidos, han puesto en venta al país o han permitido la impunidad a los asesinos que campean a diestra y siniestra.

JOH por el control total del Estado

Juan Orlando Hernández en su proyecto bonapartista, pretende controlar a la CSJ encajándosela como anillo al dedo. En su interés de buscar la reelección dentro de un año, ha puesto todo su empeño y el aparato estatal al servicio de lograr su objetivo; la elección de 15 magistrados con mayoría nacionalista y que la presidencia de la corte sea afín a sus intereses.

Pero el Partido Nacional y su timonel JOH, serían insignificantes si no tuvieran a su eterno aliado en la administración del país, el Partido Liberal. Para nadie es desconocido que desde el Golpe de Estado en el país en el 2009, el PN y el PL se enfrascaron en una alianza matrimonial que hasta ahora ha sido muy fiel, con algunas pequeñas diferencias por la repartición del pastel pero que al final terminan solventando a la danza de los millones.

El Partido Nacional con apenas 48 diputados de 128, se ha salido con las suyas en la aprobación de leyes y elección de cargos del engranaje público que requieren de mayoría calificada (86 votos), o bien con la aprobación del presupuesto nacional como el aprobado recientemente para el 2016, en el que se dejó al magisterio nacional sin un aumento salarial. Para lograr sus objetivos, JOH ha maniobrado maquiavélicamente dentro de las diferentes bancadas, obteniendo el apoyo a veces del Partido Anticorrupción y a veces del mismo Partido Libre.

Pero ha seguido avanzando en su propósito y hasta ahora, pareciera que no hay un movimiento fuerte que le detenga. En esta ocasión la votación quedó 82 a favor, 44 en contra y dos abstenciones. Votaron a favor 48 nacionalistas, 26 liberales, 6 tránsfugas de Libre, 1 de la UD y 1 de la DC.

En contra lo hicieron 29 de Libre, 13 del Pac, 1 del Pinu y el diputado liberal Darío Banegas. Esto obliga al Congreso a proceder a una nueva votación mediante el mecanismo de voto individual y secreto (EH 26/01/2016).

El Partido Liberal juega con Dios y con el Diablo

En el año 2015 se dieron las enormes movilizaciones de los indignados, condenando y repudiando los actos de corrupción del Partido Nacional. La dirigencia del Partido Liberal, encabezada por Mauricio Villeda, inmediatamente se puso al lado de la oposición, aparentando ir con todo en contra de JOH. Sin embargo la realidad nos demuestra lo contrario y ha sido el mismo Mauricio Villeda que ha exigido la repartición del pastel pidiendo 8 magistrados para el PL más la presidencia de la CSJ y que fueran 7 para el PN; aparentemente esta negociación no prosperó y terminaron aceptando la tajada que JOH les obsequiaba.

Solo la movilización y lucha detendrán a JOH en su proyecto continuista

La unidad de la oposición hasta ahora solo es un fantasma, las posiciones son diferentes y penden de hilos muy frágiles, que si JOH no estuviera tan ensoberbecido fácilmente los rompe. Por ejemplo la selección de los 45 nominados a ser magistrados fue un proceso viciado desde el inicio. La posición del Pac es no apoyar una nómina impuesta de 15, lo que significa que si apoyan la elección de 15 se va a la elección de 1 a 1. En cambio la posición de Libre es no apoyar ninguna forma de elección, esto en vista de que JOH no cedió a dar aperturas democráticas.

Lamentablemente, quien le ha puesto la correa a Juan Orlando ha sido la embajada estadounidense. Nuevamente ha sido evidente la injerencia norteamericana en las decisiones del país, reuniéndose con las diferentes bancadas, descalificando nominados y solicitando (exigiendo) la elección de la nueva corte. Es seguro que de una u otra forma elegirán la nueva CSJ, quizás queden rasguños y rencores pero con voto secreto o sin él, elegirán los nuevos 15 magistrados.

Hoy más que nunca debemos darnos cuenta que solo la movilización y lucha del pueblo pueden detener a JOH en sus propósitos continuistas, y ninguna corte electa con negociaciones bajo la mesa podrá impartir justicia para los desposeídos. El pueblo debe ser el que elija a los magistrados con derecho a voto revocatorio.

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