Por Horacio Villegas

¿Qué se puede esperar de un gobierno que hunde sus raíces en una de las acciones más ilegítimas e ilegales como lo es una reelección sin consultas al pueblo? ¿Y qué se puede esperar también de un gobierno que ha dejado por sentado su proceder dictatorial y sanguinario, al acabar con la vida de más de 30 personas en las elecciones de noviembre del año pasado?

El gobierno nacionalista beneficia a ricos y corruptos

El gobierno nacionalista de JOH ha expresado tácitamente en estos últimos meses, que su política no va dirigida al cuidado íntegro de los hondureños comunes y corrientes, sino más bien ha demostrado la protección de ciertos grupos económicos que han protagonizado los desfalcos a varias instituciones del Estado: muestra de ello son los banqueros lavadores de activos (Banco FICOHSA solo es uno de los ejemplos), los diputados del congreso nacional, administradores de instituciones públicas como lo fue Mario Zelaya en su momento, y ciertos sectores activistas del partido nacional.

Los migrantes son un sector que no le ha interesado en lo absoluto a este gobierno, precisamente porque el brote de migraciones incrementó debido a la crisis social acometida por la reelección de los nacionalistas en noviembre del 2017. Esa crisis post-electoral, que tuvo como principal actor cómplice al gobierno de Estados Unidos y a sus instituciones serviles como la OEA, fue el motor que reavivó con mucha más intensidad la huida de muchos hondureños hacia el norte.

La nefasta política de “tolerancia cero”

Según el periódico The New York Times, la irracional e inhumana política de “tolerancia cero” que ha dado un aspecto despiadado al gobierno de Trump, ha sido una propuesta que rondó en el programada de gobierno de dos presidentes anteriores. Tanto George Bush como Obama, tuvieron dentro de sus agendas esta política de separación de familias, que supuestamente sería el antídoto para el cese inmediato de las migraciones según ellos.

“Sin embargo, para George W. Bush y Barack Obama la idea de arrancar a niños sollozantes de los brazos de sus padres era una crueldad –y, políticamente, demasiado arriesgado– como para aceptar que se convirtiera en práctica común. A pesar de que las medidas severas contra la inmigración fueron un tema central en la campaña de Trump, esta misma realidad resultó en que la idea fuera dejada de lado por un tiempo…” (The New York Times, 18 de junio de 2018).

Las condenas a esta vil e inhumana medida de separación de las familias migrantes no se hicieron esperar; por lo que Trump tuvo que retroceder –el pasado jueves 21 de junio– a esta política debido a la presión internacional sobre el tema.

Recientemente ha rondado en las redes sociales una noticia difundida por activistas del partido nacional, en donde colocan la coincidente visita de JOH a Estados Unidos –al gabinete de Trump–, como el único motivo del retroceso en esta nefasta política de segregación de familias. Estando en su gira por Estados Unidos, JOH afirmó más de sus balbuceos que no corresponden a la realidad política que ha venido construyendo su partido en base a la corrupción, represión e impunidad.

“Es un enorme riesgo para la gente pasar por toda esa odisea, por eso hay que trabajar en crear más oportunidades en Centroamérica, eso se traduce en oportunidades de inversión, empleo, más ingresos, parques, zonas de convivencia, mejor educación” (La prensa, 21 de junio de 2018).

Lo cierto es que la noticia difundida por los activistas cachurecos, además de distractora y fanática, responde a otra de las falsedades de los nacionalistas que ya no pueden defender a este gobierno abusivo y corrupto.

Desigualdad, violencia y crisis políticas: motivo de las migraciones

Las migraciones forzosas hacia otros países por parte de muchos centroamericanos, y en este caso hondureños –por razones de violencia, desigualdad y crisis política–, son el resultado de toda una enorme situación de fondo: el desmantelamiento sistemático de las instituciones del Estado por parte de los partidos tradicionales. Mientras las políticas de los gobiernos nacionalistas y liberales estén sometidas a las decisiones del gobierno gringo, mientras la corrupción enriquezca a diputados y varios funcionarios estatales y privados, y mientras tengamos corrientes políticas de liberales radicales (y no revolucionarios como la Oposición), tendremos nefastas y timoratas políticas en contra de los males que hoy azotan al país, como lo es la opción forzosa por la migración.

Abajo la política migratoria de Estados Unidos

Migrar es un derecho que le corresponde a cualquier individuo o grupo de personas que decidan hacerlo sin autorización de ninguna frontera u obstáculo cualquiera; nadie que sienta respeto por la vida puede lacerar este derecho.

Estados Unidos ha intentado “enmascarar” y “rechazar” una paradójica verdad que está detrás de las migraciones de latinos y de grupos de todos los rincones de los países del así llamado “tercer mundo”: pues ha sido con la mano de obra de obreros latinos pauperizados que se ha labrado el otrora esplendor económico de los estadunidenses. Según lo confirman los hechos, Trump quiere recuperar ese lema tan justificador de la dominación y el autoritarismo: “América para los norteamericanos”.

Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) condenamos la violación que ha habido de los derechos de miles de centroamericanos que hoy todavía buscan una oportunidad en el extranjero, debido a las condiciones desiguales que hay en nuestros países bajo gobiernos de corte neoliberal. Creemos con mucha convicción, que al perdurar en la dirección del Estado los gobiernos de los partidos tradicionales, tendremos las mismas ofensivas de desigualdad, violencia y crisis políticas, las verdaderas causas, entre muchas, que dan origen a las migraciones al norte.

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