Por Carlos M. Licona

Es absurdo y hasta da coraje escuchar cada vez las opiniones del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, máximo líder de la iglesia católica en el país, en algún momento hasta se le llegó a publicitar como candidato elegible a papa. El cardenal Rodríguez ha sido un personaje muy ligado al narco partido Nacional y a la dictadura de Juan Orlando Hernández, fue uno de los permanentes detractores del gobierno de Manuel Zelaya Rosales y defensor a ultranza del golpe de estado del 2009, avalando la fuerte represión a la población que se manifestó por varios meses en las calles y por lo tanto, dando la bendición a los militares para que asesinaran a mansalva.

La instalación de la narco dictadura que ya lleva 12 años en el poder, fue bendecida por líderes de la iglesia evangélica y por el cardenal Rodríguez, bendijeron las balas asesinas que volvieron mártires a mujeres y hombres por igual, sin importar el lugar o la forma en que les quitaron la vida. Nunca condenaron los abominables actos ordenados, planificados y ejecutados desde el estado mismo, al contrario, siempre justificaron el papel de las odiosas Fuerzas Armadas y les aplaudieron. Tampoco han repudiado el gran daño que la narco dictadura le ha hecho al país con el monumental saqueo al erario y la participación con el narco tráfico, obviamente, repudiarlos o condenarlos sería darse con la piedra en los dientes.

El aborto, ¿Una decisión de estado, de la iglesia o de la mujer?

En enero de este año, el Congreso Nacional, controlado y dominado por Juan Orlando Hernández con su narco partido Nacional, blindaron la penalización contra el aborto “…el Congreso hondureño del Parlamento aprobó una ley que prohíbe de forma absoluta el aborto, blindando el artículo 67 de la Constitución que ya rechazaba la interrupción del embarazo… la prohibición es tal, que cualquier persona que ayude a una mujer a abortar puede ser acusada penalmente y encarcelada. Asimismo, el gobierno también prohíbe tomar la pastilla “del día después”. Paradigma (07/09/2021).

Por lo anterior, el 7 de septiembre, la candidata a la presidencia por el partido Libertad y Refundación (LIBRE) dio a conocer su plan de gobierno, en el mismo, una de las propuestas es despenalizar el derecho que le corresponde a cualquier mujer sobre abortar o tener un hijo, según la ´propuesta de Libre de despenalizar el aborto, es en caso de violación, en caso de que la vida de la madre corra riesgo y como tercera causal, por malformaciones fetales que impidan una vida digna”.

Muy maliciosamente, el arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Rodríguez, se refirió a tal propuesta en los siguientes términos “no ganarán las elecciones los promotores del aborto, que no es más que un homicidio… solicitó a no votar por los promotores de los antivalores”. “pensar que van a obtener votos promoviendo el asesinato, el homicidio… Si queremos lo mejor para nuestro país, hay que votar por aquello que consideramos lo mejor, no lo peor, no la muerte, no el asesinato… ”. LT 19/09/21

Es muy evidente que la opinión del cardenal, lleva implícito el mensaje para incidir en la población a que no vote por un cambio de timonel en el estado, la doble moral del líder católico es muy perniciosa al sobreponer su deseo por evitar que gane LIBRE al utilizar el tema del aborto como un tema sucio de campaña, peor aún, cuando nunca ha condenado los asesinatos a sangre fría que se cometen contra cualquier persona que se involucra en cualquier espacio de lucha, pero peor aún, al no pronunciarse cuando se aprobó el nuevo código penal y se rebajó ostensiblemente la condena a los abusadores sexuales. Los seudo líderes religiosos como el cardenal Óscar Andrés Rodríguez son las personas con menos catadura moral para opinar sobre un tema tan sensible como el aborto.

En lo que compete al estado, al tener leyes lesivas para la ciudadanía y aprobadas por hombres que en su mayoría han sido abusadores de mujeres, se descalifica automáticamente para decidir sobre el deseo de una mujer. El estado tiene la obligación de aprobar programas dirigidos a la población sobre todo lo que atañe a educación sexual, sin sesgo religioso, pero también son responsables de la condena o impunidad a los delincuentes sexuales. En todo caso, corresponde a las mujeres mismas pronunciarse sobre una decisión que repercutirá profundamente en sus vidas y en consecuencia; en la vida de un ser que pudo ser concebido producto de una violación.

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