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HONDURAS.- El dilema del Partido Liberal: seguir nadando en la cloaca o resurgir entre las cenizas

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Por Carlos M. Licona

El Partido Liberal de Honduras, líder del golpe de estado en el 2009, desde el proceso electoral del 2005 viene en picada, siendo este año un momento crucial para su existencia o su conversión en un nuevo partido de USB. En los últimos 4 procesos electorales (años 2005, 2009, 2013 y 2017) la votación que recibieron con sus candidatos respectivos fue la siguiente en orden cronológico: Manuel Zelaya Rosales (999,006), Elvin Santos (817,524), Mauricio Villeda (632,320) y Luis Zelaya (484,187). Los porcentajes de disminución del caudal de votos entre un candidato y el otro, siempre en orden cronológico es de; 18.2% (2009), 22.7% (2013) y 23.4% (2017).

El porcentaje total en caída libre entre el 2005 y 2017 es de -51.5 % (una disminución de más de la mitad en apenas 12 años), esta realidad es una caída estrepitosa que los líderes del golpe de estado y estrechamente ligados al régimen juanorlandista se niegan a aceptar, y por el contrario, todo apunta que se ahogarán en la cloaca que ellos mismos fabricaron.

Yani Rosenthal entre la espada y la pared

Si bien es cierto que en el 2009 el voto duro dentro del PLH fue muy significativo, también es real que cada candidato fue incapaz de romper con el grupo golpista que le entregó el poder al Partido Nacional y que dio origen a la oprobiosa narco dictadura que nadie soporta, pero el PLH fue más asqueroso todavía al gobernar junto al PN y apoyar cualquier ley que se le antojara al régimen. La factura la pagaron con creces en cada proceso electoral y esta es evidente en los porcentajes de reducción entre un candidato a otro.

Ahora, el turno de tomar una decisión le llegó al candidato presidencial Yani Rosenthal Hidalgo, sobre todo ahora, que el ex candidato Salvador Nasralla junto a su partido Salvador de Honduras y el partido PINU se sumaron a la candidatura de Xiomara Castro en el partido LIBRE para conformar una oposición con mayor garantía de sacar al PN del poder. La presión de las bases de los liberales y sus dirigentes intermedios es enorme y la prensa mediática lo ha tratado de invisibilizar, sin embargo, en el tiempo de las redes tecnológicas de la información es imposible que lo escondan. De hecho, ya muchos candidatos a diputados y a las alcaldías liberales están llamando a votar por Xiomara Castro, mientras que Yani Rosenthal manifiesta que le hagan espera para tomar una decisión, obviamente, el mismo grupo de personajes oscuros y mencionados en casos de corrupción son los que le detienen sin importarles llevar a este partido a su peor derrota que lo pondría en el límite de la desaparición.

Los voceros del PLH y en amor eterno con el PN, como ser el jefe de bancada, Mario Segura, o el diputado Yuri Sabas, aducen que Manuel Zelaya les prometió antes de la internas del mes de marzo que podían realizar una alianza electoral llevando al candidato del partido que obtuviera mayor votación, lo ridículo de este argumento es que las votaciones de los procesos internos no concuerdan con la votación obtenida en las generales, la razón es obvia, los procesos internos los desarrolla cada partido y es lógico la inflación de las urnas que arrojan datos que en nada concuerdan con la votación que obtienen en las generales.

Todo es posible...

Argumentos burdos como el que no les han invitado o que solo aceptan una alianza si Yani Rosenthal va a la cabeza solo son pretextos para obedecer la línea de los liberales corruptos y golpistas del 2009. A menos de cuarenta días del proceso electoral la realidad va devorando las personas y la población va generando la esperanza de que esta vez si se puede derrotar a la dictadura, si Yani y su PLH no se apresuran a tomar una decisión quedarán humillados en las urnas.

Existen condiciones objetivas y subjetivas para que se dé un remezón en el país, al parecer, la unidad entre Nasralla, Doris Gutiérrez y LIBRE ha generado mayor expectativa en la población, la coyuntura es muy diferente a la del 2017 y el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya no es controlado por Juan Orlando Hernández, las Juntas Receptoras de Votos también tendrán mayor independencia y esto reduce en un fuerte porcentaje las posibilidades de fraude, pero también vuelve más peligroso al régimen, que puede hacer uso de las armas militares para crear una crisis con mayores consecuencias que las del 2017, pero igual, nadie puede descartar un remezón en las mismas Fuerzas Armadas. Ahorita todo es posible.

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