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Ante las maniobras del FAPER, la salida son las candidaturas independientes

A raíz de la oscura maniobra de Andrés Pavón, de solicitar la inscripción del Frente Amplio Político Electoral de la Resistencia (FAPER), ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras, y ante la evidente confusión de siglas con el Frente Amplio de la Resistencia Popular (FARP), proyecto electoral que impulsa el ex presidente Zelaya, este ha convocado a quemarropa a una Asamblea Extraordinaria del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) para decidir el cambio de nombre.

La urgencia del cambio de nombre del FARP evidencia, una vez más, la sujeción del expresidente Zelaya al marco legal de la oligarquía. A pesar que las elecciones  se realizaran hasta el año 2013, ni Zelaya ni la conducción del FNRP han planteado siquiera la necesidad de reformar la actual antidemocrática Ley Electoral de Honduras, para garantizar condiciones democráticas y justas en la futura contienda electoral.

 

Evidentemente, hay sectores que se han montado en la maniobra legalista del FAPER para forzar y acelerar la decisión de que el FNRP vaya con sus siglas a la contienda electoral, pasando por encima de un importante sector de la Resistencia que se opone rotundamente a convertir en estas circunstancias al FNRP en un partido político electoral.

Han surgido las más creativas propuestas de nombres para el proyecto electoral que impulsa Zelaya, pero el problema no son las siglas ni el nombre ni los símbolos del frente electoral.

Debido la aceptación del Acuerdo de Cartagena por parte de Zelaya y de la actual dirigencia del FNRP, tendremos que ir a dar la pelea en el terreno electoral, donde la burguesía y el imperialismo son fuertes y experimentados. Se produjo un cambio de la realidad, contra nuestra voluntad, y quedó muy claro que la crisis que vive Honduras se dirimiría en las urnas, y bajo las condiciones impuestas por los golpistas y quienes ahora tienen las riendas del poder. Esas son las condiciones políticas reales, actuales, y no las que quisiéramos tener.

La participación electoral es un asunto táctico para los socialistas centroamericanos. Si hay condiciones democráticas mínimas, los revolucionarios tenemos la obligación de agitar nuestro programa ante las amplias masas, tratando de convencerlas para lograr el anhelado cambio de refundar y reorganizar Honduras en beneficio de los más pobres. Esas condiciones democráticas todavía no existen en Honduras, donde periódicamente se matan periodistas y activistas de la Resistencia, donde hay grandes impedimentos legales para la inscripción de nuevos partidos políticos.

No nos cansaremos de insistir en que el problema central es con que política, programa y candidatos se participa en las elecciones, y bajo qué circunstancias los revolucionarios participamos en elecciones.

La izquierda de Honduras, se debate en el falso silogismo de participar como furgón de cola en el proyecto electoral de alianza con sectores empresariales que impulsa el presidente Zelaya, o no participar en el próximo proceso electoral, dejándolo el camino libre para que el proyecto “frente populista” engañe a las masas trabajadoras. Algunas organizaciones suspiran, sueñan, con tener diputados en el Congreso Nacional, y por ello claudican a esa nociva idea que se ha difundido en el ambiente político, que entre más amplia la alianza con otros sectores políticos, incluido los partidos patronales, más posibilidades de tomar el poder.

La dirigencia del FNRP debe convocar con tiempo a una amplia discusión para diseñar un Plan de Lucha contra los planes de hambre y de miseria del actual gobierno. Lo fundamental en cualquier lucha electoral es el Programa que define los puntos sobre los cuales llamaríamos al pueblo a votar en las próximas elecciones. El FNRP debe de dotarse de un programa revolucionario que nos permita defender las conquistas sociales y políticas que son puestas en peligro por la embestida económica del actual gobierno, así como el respeto a los derechos humanos y esclarecimiento de los asesinatos contra los miembros de la resistencia. En pocas palabras, el programa sobre la necesidad de instaurar la anhelada Asamblea Nacional Constituyente.

Es hora de abrir un debate sobre la conveniencia de impulsar Candidaturas Independientes, y no subordinar la organización amplia y democrática del FNRP, al proyecto político que impulsa el ex presidente Zelaya. Llamamos a las bases del FNRP, y especialmente a nuestros hermanos del Espacio Refundacional, a cerrar filas en la defensa del proyecto original del FNRP.

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