Por Francisco Sánchez

Las cifras oficiales de fallecidos y contagiados por COVID-19 no reflejan la realidad salvadoreña; son muchas las personas que están falleciendo en sus viviendas ya sea a causa del COVID-19 o por falta de atención de otras enfermedades,  los centros de atención medica hospitalaria del Ministerio de Salud (MINSAL) y del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) han colapsado.

Los trabajadores de la salud del MINSAL, ISSS y del sector privado además de ser víctimas y sufrir las consecuencias del conflicto político entre el gobierno de Bukele y los Diputados,  les está tocando lidiar con la falta de Equipo de Protección Personal, sobrecarga laboral, falta de incentivos económicos, Etc.  Lo que se traduce en contagios, enfermedades y muerte, sobre gastos en compra de EPP, mientras tanto el gobierno de Bukele y los Diputados buscan sacar ventjas políticas y económicas de las desgracias del pueblo y de los trabajadores de salud.

Contagios y muerte de trabajadores de la salud y sus familias

Públicamente no se conoce de un registro oficial del MINSAL, ISSS o del Ministerio de Trabajo en donde se refleje el total de  trabajadores de salud que ha fallecido por COVID-19, fuentes periodísticas refieren  que “…Desde el 15 de mayo hasta el 18 de junio han muerto 74 trabajadores de salud… ” De estos 74 fallecidos, 26 corresponden a médicos a partir de lo cual  “…El Salvador tiene una tasa de letalidad de médicos de 9 %...”(EDH. 19/07/2020).

Cabe resaltar que se habla de letalidad de médicos, pero en realidad debe hablarse a nivel general  de letalidad de trabajadores de la salud, ya que todas las actividades realizadas por los trabajadores de salud son fundamentales y todos están expuestos al riesgo de contagio.

Incumplimiento de la seguridad y salud ocupacional

Los trabajadores de salud siempre han estado expuestos al contagio y a padecer enfermedades derivadas de accidentes de trabajo como los contagios por enfermedades infecto contagiosas, antes de la pandemia por el COVID-19 ya eran muchos los trabajadores de la salud que se han enfermado y fallecido, pero dicha realidad pasaba desapercibida.

La  pandemia por el COVID-19 ha desnudo dicha realidad, y pone al descubierto lo poco que se ha realizado en materia de seguridad y salud ocupacional en relación a los trabajadores de salud, a pesar de que en El Salvador se cuenta con una Ley general de prevención de riesgos en los lugares de trabajo la cual tiene como objeto “…establecer los requisitos de seguridad y salud ocupacional que deben aplicarse en los lugares de trabajo, a fin de establecer el marco básico de garantías y responsabilidades que garantice un adecuado nivel de protección de la seguridad y salud de los trabajadores y trabajadoras, frente a los riesgos derivados del trabajo de acuerdo a sus aptitudes psicológicas y fisiológicas para el trabajo… y como principios rectores: Principio de igualdad, Respeto a la dignidad y Prevención, según este último  se deben determinar las “…medidas de carácter preventivo y técnico que garanticen razonablemente la seguridad y salud de los trabajadores y trabajadoras dentro de los lugares de trabajo…” .

La Ley general de prevención de riesgos en los lugares de trabajo, plantea una serie de aspectos que protegen al trabajador pero en la práctica, no se han  cumplido.

En esta pandemia los Comité de Seguridad y Salud ocupacional de los diferentes centros de atención médica hospitalaria no se han puesto a la altura que demanda la realidad.

Deficiente cantidad y calidad de Equipo de Protección Personal (EPP)

Al inicio a los trabajadores de salud no se les dotó los  EPP adecuado,  por lo cual estuvieron expuestos al contagio.

 A la fecha si bien se está dotando de EPP, este no está de acuerdo a la demanda y la calidad del mismo es deficiente contrariamente a lo expresado por el gobierno de Bukele, y los altos funcionarios del MINSAL y del ISSS. Prueba de ello son las constantes acciones de hecho y denuncias realizadas por los trabajadores de salud y representantes de organizaciones sindicales.

Independientemente la función que se realice es necesario que se dote de EPP  a todos los trabajadores de salud,  se deben disponer de los EPP en la cantidad y calidad necesaria, así mismo deben realizar la capacitación correspondiente en cuanto a la puesta y retiro del EPP,  y el tiempo invertido en la capacitación debe contar como horas laborales.

Mucho del EPP que se le está proporcionando a los trabajadores de salud no es el idóneo, por ejemplo las mascarillas las cuales dice "non medical" que no son de uso médico; o las  mascarillas de hule entregadas por el MINSAL. Al respecto, el infectólogo Jorge Panameño manifestó que dichas mascarillas están “…hechas de un material que resulta muy incómodo de usar por largos periodos, como son los turnos hospitalarios. Es una auténtica burla, muestra de desprecio por los trabajadores de salud"  (LPG.14/07/2020).

Para el epidemiólogo Roberto Vidrí los trabajadores que atienden pacientes con COVID “…debe usar, como mínimo, mascarillas que cumplan los estándares de la N95: "No cumplir con esos estándares los pone en peligro, al no tener protección, de contraer el virus". (LPG.14/07/2020).

Referente a las mascarillas KN-95 con la referencia  "non medical" el ministro de salud Francisco Alabi argumento que fue "Por reglas, en temas de exportación propias de China, se ha tenido que empaquetar estos productos (mascarillas) como ‘uso no médico’, por temas eminentemente aduaneros". (LPG.16/07/2020), los trabajadores de la salud que son quienes tienen que lidiar y exponerse dan cuenta de la mala calidad de dichas mascarillas.

De igual manera se puede decir respecto a los overoles y otros elementos del EPP nivel 3 lo cuales son de mala calidad.

La falta de EPP y mala calidad en muchas ocasiones obliga a los trabajadores a invertir en la compra de   EPP para su protección.

Además de lo anterior, el  doctor Montes considera que “…otro factor es la improvisación…Desde su punto de vista, se ha dado un proceso de ensayo – error”, con graves restricciones de planificación, adecuación, equipamiento, dotación de personal, implementación de las medidas de bioseguridad, capacitación del personal, supervisión y utilización de la información para implementar las acciones correctivas. “Un camino tortuoso que inició con el show del Hospital Saldaña en marzo y no se ve concluido con el show del Hospital El Salvador” . (LPG.19/07/2020).

Trabajadores y sindicatos  luchan por el EPP

El pasado 15 de julio trabajadores y sindicatos del sector salud se manifestaron para exigir se dote de EPP adecuado, entre dichos sindicatos estuvo el Sindicato de Médicos del Hospital Rosales (SIMEHR)  quien exigió a las autoridades de salud se les dote a todo el personal del hospital del equipo necesario para salvaguardar su salud y sus vidas, manifestando que “Primero debemos exigir que quienes nos dirigen  hagan bien su trabajo  y no exijan después que médicos, enfermeras, paramédicos y trabajadores seamos los responsables por las irresponsabilidades, deficiencias e incapacidades de ellos  y sus pésimas decisiones  y que además unos ‘vivos’ ganen millones con el dolor de la gente y nosotros, médicos, enfermeras y trabajadores de salud, pongamos los muertos… lamentaron a la vez que…  el gobierno, en lugar de hacer una campaña masiva de difusión y educación para concientizar a la población sobre el peligro de la enfermedad, están tomando acciones con el fin de ganar voluntades para fortalecer sus intereses partidarios.(LPG.15/07/2020).

Otros que se ha manifestado son los trabajadores y el Sindicato de Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (STISSS) quienes se movilizaron y protestaron frente a la Asamblea Legislativa en respaldo a la propuesta del Presidente Bukele de una cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional.

 Ricardo Monge padre del actual Secretario General del STISSS expreso: “necesitamos que se detengan esa cadena de contagios, que se imponga la cuarentena estricta, estado de excepción que se apruebe y al mismo tiempo que se le devuelvan las herramientas legales al Ejecutivo… “Mucha gente está muriendo en los hospitales, es triste ver a un paciente muriéndose, ahogándose. Esta es una enfermedad que no respeta. Por eso exigimos nosotros una cuarentena estricta”” (DEM. 16/07/2020).

El STISSS no debe tomar parte en los pleitos entre el Ejecutivo y  Legislativo y repetir los errores de administraciones pasadas. El STISSS además de exigir la cuarentena debe exigirle al Consejo Directivo del ISSS proteger a sus trabajadores, compra de EPP adecuado, cumplimiento de la  Ley general de prevención de riesgos en los lugares de trabajo  y darles incentivos económicos como lo es un bono de $500.

El problema de decretar una nueva cuarentena es que, si no se garantiza el puesto de trabajo y el salario completo, se convierte en una trampa para los trabajadores.

El chantaje del gobierno

Bukele condicionó el pago de bonos al sector salud a la aprobación del estado de emergencia por parte de la Asamblea Legislativa. Es un chantaje contra los trabajadores de la salud, quiere obligarlos a tomar partido en el pleito entre el poder ejecutivo y los diputados.

Desde otro punto de vista, tiene como rehenes a los trabajadores de la salud, para obligar a los diputados a que le aprueben el estado de emergencia, que es el mecanismo legal que tiene Bukele, ya no tanto para luchar contra el COVID-19 sino para el manejo discrecional de los miles de millones de dólares que la Asamblea Legislativa le ha autorizado, y que constituye un escandaloso nivel de endeudamiento del Estado. Los trabajadores del MINSAL también deben gozar de un bono mensual de $500.

 

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